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“Bienvenidos a la libertad nos dijeron al montar en el avión con destino a España”,
Por favor, ayúdenme
Me llamo Bárbara Pura Yurubi Dueñas soy uno de los familiares de los expresos políticos cubanos llegados a España en agosto del 2010, la exesposa de Marcelo Cano Rodriguez, preso del grupo de los 75, resido en Tarragona y estoy sola con mi hija, desde el 19 de febrero no recibo ayuda y no se que hacer, no hay un día que no llore desde que llegue a este país, me siento presa y desamparada, estoy enferma yo y mi hija, ahora los servicios sociales me quieren quitar a mi hija por no poderla mantener,
¿Para eso vine a este país, para que nos quiten los hijos y nos tiren a la calle? No encuentro trabajo estoy con mis problemas de salud, tengo hernias discales, fibriomialgia, espondiloartrosis y tratamiento siquiátrico, he estado hospitalizada y a nadie le ha importado, sino tengo medicamentos, ni comida para mi y para mi hija, tengo que estar pidiendo en Caritas y a conocidos para no morir de hambre y con los pocos recursos que nos han brindado desde nuestra llegada no tengo para pagar nada, ni para el colegio de mi niña dieron ayuda y ahora la niña esta con ansiedad y depresión ¡una niña!, no sale de casa y no habla con nadie, se niega a ir al colegio, yo estoy desesperada. Ojalá haya una vía para que me regresen a mi país de donde nunca tenía que haber salido, nos han tratado mal desde que llegamos por parte de las ONG y el gobierno, con casa y comida nos han mantenido en una prisión enorme. ¿De qué libertad hablamos?.
“Bienvenidos a la libertad nos dijeron al montar en el avión con destino a España”, los funcionarios del consulado español en Cuba prometieron muchas cosas como homologar los títulos universitarios de los presos y familiares, nos recibieron integrantes de los ministerios y dijeron que estaríamos protegidos y nos ayudarían a insertarnos en la sociedad española, las ONG nos aconsejaron protección internacional para residir en España y nos concedieron una residencia por 5 años, ¿para qué?, para dejarnos morir y torturarnos constantemente, desde nuestra llegada hemos sido objeto de sus manipulaciones y nos ha puesto donde han querido, vivimos peor que un perro, estos tienen más derechos que nosotros, ¿Qué será de nosotras?.
http://www.periodistas-es.org/correos-al-editor/disidentes-cubanos-abandonados-a-su-suerte-en-espana
Jóvenes y emigración: Cuba somos todos
| Jóvenes y emigración: Cuba somos todos |
| Escrito por Mayra García Cardentey |
| Lunes, 08 de Agosto de 2011 12:34 |

Fuera de Cuba muchos mantienen las tradiciones e idiosincrasia que los identifican como hijos de esta Isla
Algunos partieron en busca de sus sueños; muchos levantaron anclas tras el amor alejado por océanos y continentes; no pocos porque les esperaban seres queridos, entrañables, tanto como para dejar hogar y país detrás; otros, por cosas del destino, simples decisiones que se toman en momentos determinados de la vida, eligieron residir en parajes diferentes a los que le vieron nacer.
Todos, pinareños, cubanos, jóvenes… emigrantes dialogan con Guerrillero sobre el cómo dejar la Isla ha sido una de las determinaciones más difíciles de sus vidas, y cuánto aman a Cuba, a pesar de hacerlo desde distintas partes del mundo.
Emigrar: ¿ganar o perder?
El tema de las migraciones humanas es tan viejo como la propia civilización; siempre ha existido y no se circunscribe solo al continente americano, como muchos intentan ver, y menos como fenómeno particular de Cuba, Isla sitiada y solo definida, en ocasiones, por los emigrados hacia los Estados Unidos.
Mas la migración de cubanos a disímiles regiones del mundo, sigue siendo un tópico muy polémico, con diferencias de acuerdos y actitudes referentes a la política a seguir por las naciones receptoras y Cuba como país emisor.
En la Isla, durante décadas no era bien visto el ser emigrado, situación cambiante en la actualidad, cuando se define la decisión más por factores económicos y familiares, especialmente en los jóvenes.
Con el objetivo de mostrar otra imagen del emigrado, Guerrillero conversó con 15 jóvenes pinareños de diferentes sexos y razas, con un rango de edad entre 22 y 30 años, que decidieron residir de forma temporal o permanente en países como Italia, Chile, Canadá, Ecuador, España, México y Estados Unidos.
Para todos, aquellos que emigraron por reunificación familiar, carta de invitación, cuestiones de trabajo, compromisos matrimoniales, búsqueda de mejoras económicas… la postura asumida constituye una de las más controvertidas de su existencia.
“Ha sido difícil, para unos más que para otros, en dependencia de las metas y objetivos individuales, refiere Alicia. La mejor forma de describirlo es compararlo con volver a nacer.
Tienes de nuevo que aprender a hablar, escribir, leer…, alfabetizarte completamente.
Empiezas con ojos de adulto a mirar como niño. Todo es novedoso, enorme, e incluso, un poco temerario”.
Aun cuando algunos perciban la emigración como la puerta de salida a problemas de la sociedad cubana contemporánea, no es la solución perfecta que muchos intentan ver; en la Isla hay personas que no los consideran cubanos y en sus países actuales de residencia, no pasan de ser “simples inmigrantes”, la capa social “más baja”.
“Vivir lejos de Cuba es una tristeza permanente. Aunque poseo todas las comodidades materiales, me hubiera gustado tenerlas al lado de mi familia, en mi país, comenta Cristina. Un auto BMW y una casa con jacuzzi no da felicidad, aunque tengo un marido que me ama y lo amo, y dos niños que son mi vida, y que ahora pertenecen a otro país y no a Cuba”.
“Quizás por ser joven a veces se piensa que no es difícil, dice Karla, pero cuando ha pasado el tiempo, se siente una paranoia que te da deseos de regresar, solo que ya te has adaptado a otra vida, aunque no del todo”.
Otros de los encuestados por el semanario definen vivir fuera de Cuba como “un desafío para el espíritu”, “una gran nostalgia”, “una paz intranquila”, “un reto”.
Diálogos de encuentro…
Todos confiesan pensar en Cuba siempre o frecuentemente, y con asiduidad buscan informaciones sobre la Isla, o sobre amigos y familiares, desde correos electrónicos, llamadas telefónicas, medios de prensas nacionales e internacionales, y redes sociales.
“Pienso en las calles de Pinar, en la bulla de mi barrio (reparto 10 de Octubre), conversa Ariadna. Se extraña la forma de ser de las personas, la familiaridad que existe entre los amigos”.
“Añoro a la gente de mi pueblo, la camaradería de los mantuanos, las noches en que nos sentábamos un grupo de vecinos en el portal a cantar con una guitarra, algo que nunca más he hecho en Italia”, dice Luz María.
Aunque se ha estigmatizado a las personas emigrantes de la Isla, como “desertores”, lo cierto es que muchos de estos jóvenes sienten este país tan suyo como los de adentro. La gran mayoría palpita por Cuba, desde los que llevan dos años hasta 15 fuera de la nación, los que vienen una o dos veces por temporada, e incluso, quienes no han regresado nunca desde que salieron la primera vez.
“Nadie puede decir que no extraña. Desde mi propia experiencia en la cual el hecho de salir de Cuba fue una oportunidad de momento, algo que nunca había pensado ni planeado; hasta ese que estuvo años esperando poder irse. Se extraña mucho, se extraña todo, inclusive, hasta las dificultades de las que una vez nos quejamos”.
Siempre andan en busca de diálogos de encuentro que los acerque más a esta tierra, suya por derecho de nacimiento y sentir. “Cuba es la tierra de mis sueños inconclusos”, decía Tamara, a lo que otros le suman, `esta Isla es mi país de nacimiento´, `es esencia´, `Patria´.
“Hermosa, solidaria, revolucionaria, martiana, caliente, rumbera, verde, hogareña, llana, húmeda, frondosa, mestiza, heterogénea, hospitalaria, valiente, misteriosa, musical… única”, la caracterizan en sus aspectos positivos. Mientras en los negativos, resaltaron temas de índole económico y social, y algunas disyuntivas políticas.
Pero en todos los casos, persiste el interés de fórmulas de reconciliación entre quienes por diversas razones decidieron echar suerte en otros rincones del mundo y los que permanecen en la nación. A fin de cuentas, cubanos son todos, “sociables, pachangueros, humanos, ingeniosos, carismáticos, extrovertidos, inteligentes, bailadores…”, como ellos mismos definen.
Hasta los huesos, cubana…
¿A quién catalogar como cubano o no?, siempre ha sido el dilema en el complejo entramado de las migraciones. “Me siento cubana, y siempre lo seré, nadie que nace en Cuba puede desarraigarse para siempre”, plantea Tamara.
“Ese es el problema de la diáspora, se piensa que ya no somos cubanos porque no estamos pasando los mismos trabajos que los que viven en la Isla, pero no es así. Se sufre mucho, y creo que cuando envío las remesas estoy ayudando no solo a mi familia, sino a la economía que recibe ese beneficio también. Cuba es el lugar al que siempre quiero regresar, es la paz que necesito para ser feliz, para sentirme yo y bajarme de los tacones. Cuba, es mi amor”.
Para Luz María, todo es más simple, “hasta los huesos me siento cubana, como dice la canción `me muero siendo cubana´, viva donde viva, esté donde esté”.
Todos concuerdan en que vivir fuera del país no les hace menos hijos de la Isla. “¿Cubanos?, hasta la sepultura, plantea Carlos, siempre lo seremos y no creo que nadie reniegue de ello”.
Roberto se siente igual, aun cuando viva en Chile, “todos los aspectos que conforman mi persona pertenecen a Cuba, y eso es muy difícil de cambiar”.
“No se puede nacer y vivir en un lugar y de pronto sentir que perteneces a otra parte. Cuba es y siempre será nuestra madre”, agrega Ariadna.
Mientras que Cristina hace un análisis más profundo. “Sentirse o no cubano, luego de decidir vivir fuera del país, depende y varía de persona a persona. Para aquellos que salieron de niños es más fácil borrar los pocos recuerdos y asumir la nueva nacionalidad. Es la forma más cómoda de adaptarse. Ellos te responderán al oír de Cuba “mis papás son de ahí”, refiere.
“Para el joven iluso que está deslumbrado con la nueva vida, un tanto peligrosa, es `el lugar donde nació pero que ya quedó atrás´, continúa. Para otros, jóvenes y personas maduras, es no solo el lugar de los recuerdos, es `donde me hice lo que soy hoy´. Para un adulto mayor `Cuba lo sigue siendo todo´; es el tema de conversación y de discusión, es el motivo de algo y para hacer algo. Y aunque lo nieguen, significa dolor por la decisión tomada”.
Cuba somos todos…
Ser cubano no admite fronteras físicas ni psicológicas. Amar a Cuba, tenerla como Patria no necesita de un espacio geográfico. El hogar, la nación se lleva con uno, aun cuando no se esté en ella. Prueba de esto, son nuestros entrevistados.
Son cubanos cuando les enseñan a sus hijos a hablar español, cuando les muestran las tradiciones de su país, cuando realizan ese eterno periplo de regreso de vez en vez. Son cubanos, y mucho, cuando sienten de cerca la nación y desean el encuentro.
La emigración no es un viaje de partida, cuando la veamos como de ida y vuelta, como refería el intelectual cubano Eusebio Leal, podremos reconciliar relaciones por décadas tensas y en beneficio de la propia nación. Vamos en contra de esencias martianas, cuando segregamos por la elección de residir fuera de la Isla. “Patria es humanidad”, diría el Apóstol.
En nosotros, principalmente los jóvenes, como constructores actuales de la Revolución, está la oportunidad de comenzar el proceso de normalización de las relaciones entre el pueblo cubano que vive dentro y fuera de Cuba… después de todo, es el mismo pueblo.
No se puede limitar la identidad porque se han escogido caminos diferentes y se ama a Cuba desde variadas maneras… y desde todos los rincones del mundo. Lo resume Carlos… “nadie me puede quitar a Cuba, Cuba es mi vida. Yo soy Cuba. Cuba soy yo”.
Nota: Los nombres empleados no son reales por decisión de los entrevistados.
Fuente: Periódico cubano “Guerrillero“
Cubanos por el mundo: ¿Emigrados o exiliados?
Miguel Fernández, periodista cubano residente en Miami – Cubainformación.-
Hace poco leía un reciente artículo de Fernando Ravsberg, corresponsal en La Habana de BBC, acerca de la forma en que se manipula la condición migratoria de una mayoría abrumadora de cubanos, por los grandes medios de comunicación y por esa minoría que se hace reconocer como “exilio histórico de Miami”, sostenedores inveterados de cuánto proyecto exista para aniquilar todo vestigio de la Revolución cubana y sus seguidores.
El texto de Ravsberg, titulado Cuba: los emigrantes regresan, apunta hacia el candente tema que se debate entre las dos orillas, sobre la calificación migratoria que defienden unos y otros, cuando de la diáspora cubana se trata. Pero se queda en las aristas. El debate está en si esa comunidad es realmente exiliada, o sencillamente son emigrantes como cualquier otro hijo de buen vecino.
Para el comentarista de la BBC, resulta curioso -siguiendo las pautas de lo que repiten los medios de comunicación que ejercen presión de oficio contra Cuba- que muchos de los cubanos que se “exilian” en Estados Unidos y otros países, porque supuestamente se les persigue por sus “ideas políticas”, visitan la isla con frecuencia.
En su artículo, Ravsberg señala que la cifra de cubanos emigrados que visitan Cuba cada año creció de 35 mil en 1994, a casi 150 mil en el año 2000, cifra ofrecida por José Cabañas, director de la Cancillería cubana para la atención de los emigrados. A punto de terminar el 2011, se calcula que más de 400 mil cubanos emigrados en Estados Unidos han visitado la Isla en los últimos doce meses.
El 90% de los visitantes llegan de Estados Unidos, especialmente de Miami, donde está la comunidad emigrada cubana más numerosa, apunta el corresponsal de BBC. La cifra podría llegar a los cientos de miles, si se tiene en cuenta que no siempre son las mismas personas las que llegan cada año. Tan es así que ya funcionan casi 30 vuelos semanales entre La Habana y Miami. “Esto es un claro mentís para aquellos que hablan de una supuesta persecución política”, afirmó Cabañas a la BBC.
En Miami, los peores detractores del gobierno de la Habana siguen considerando que la comunidad asentada en el sur de la Florida –con extensión al resto del mundo- es “exiliada y perseguida por el sistema comunista”, lo que les justifica hacer uso, en primer lugar, de la llamada Ley de Ajuste Cubano, una exclusiva y discriminatoria ley aprobada por el Congreso norteamericano en 1966 y que da prioridades migratorias excepcionales a los recién llegados de la isla caribeña, y mantener su intolerancia a cualquier reacomodo de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.
Este minoritario grupo de “exiliados históricos”, -fundamentalmente representantes y descendientes de la derrocada dictadura de Fulgencio Batista en 1959- pero con un tremendo poder económico y político en Miami, y representados en las más altas instancias gubernamentales norteamericanas, desconoce a ultranza, la condición de emigrantes económicos de una gran cantidad de cubanos que desde 1980, cambiaron los colores políticos del anticastrismo monolítico hasta ese momento impuesto en los corrillos de la Calle 8.
Su persistente beligerancia, sea desde la verborrea radial y televisiva o desde el accionar terrorista de varias agrupaciones extremistas, les impone no reconocer que existen más de dos terceras partes de emigrados económicos, en el contexto de una comunidad que no logra conseguir una convivencia natural con su tierra de origen.
Los que quieren imponer la categoría de “exiliados” a la gran mayoría, son los mismos que hoy se convierten en detractores de las cosméticas políticas conciliadoras adoptadas por la administración del presidente estadounidense Barack Obama, y que piden a gritos, en la voz de sus representantes derechistas cubano-americanos en el Congreso y el Senado. De ahí que la batalla política de Ileana Ros-Lethinen, David Rivera, Albio Siles y Mario Díaz-Balart, en la Cámara de Representantes, y Marcos Rubio y Bob Menéndez en el Senado, esté dirigida más a recrudecer los odios hacia la Isla, que a representar a sus electores norteamericanos.
Ni siquiera los desconocidos “líderes de la resistencia interna” que como entes aislados tratan de darse a conocer dentro de Cuba, voceros de grupos de “derechos humanos” o los controversiales “periodistas independientes” escapan a estas clasificaciones. Cuando logran salir de Cuba, en su inmensa mayoría, pasan a una suerte de olvido político y terminan inmersos en la maquinaria que produce dinero y bienes de consumo, y dejan a un lado sus afanes politiqueros, muchas veces dictados desde las oficinas de la “resistencia externa” de los intransigentes del exilio de Miami, para darse su viajecito a Cuba en la primera oportunidad.
Pero la realidad es otra, aunque estos señores que deambulan los pasillos del Capitolio en Washington no quieran reconocerlo, la mayoría de los cubanos residentes en Estados Unidos se opone a que se restrinjan sus derechos ciudadanos, y a que se les siga imponiendo participar como fichas de una “guerra ideológica” que sin lugar a dudas, deja muy buenos dividendos a los cabecillas de la ultraderecha que pide ahogar en sangre cualquier intento de acercamiento a la Isla.
Ravsberg toca la punta de un iceberg que tiene medio siglo de estar sumergido, pero que alguna vez habrá que poner a flote. Cuba, al margen de sus peores enemigos, -los de afuera que ganan, y los de adentro que cobran-, necesita mucho de todos sus ciudadanos, estén en La Habana, en New York o en Madrid, para crecer y avanzar como nación soberana.
Quiero cerrar citando a Ravsberg cuando afirma que “sin dudas, los cubanos son un pueblo original, violan las mismas leyes que promovieron en los Estados Unidos y se han convertido en los únicos exiliados del mundo que pasan sus vacaciones en el país que los persigue”. Esta reflexión del periodista argentino nos ayudará a encontrar la respuesta: Los cubanos que desandan el mundo son realmente, ¿emigrados o exiliados?
La dignidad plena de los cubanos
La dignidad plena de los cubanos (I)
Arthur González – Heraldo Cubano.- En febrero del 2011 los académicos de origen cubano Uva de Aragón (Universidad Internacional de la Florida), Jorge Domínguez (Universidad de Harvard), Jorge Duany (Universidad de Puerto Rico) y Carmelo Mesa-Lago (Universidad de Pittsburgh) realizaron un estudio al que denominaron “La Diáspora Cubana en el siglo XXI”, bajo el auspicio del Instituto de investigaciones cubanas de la Universidad Internacional de la Florida.
A ellos se sumó en el mes de marzo Orlando Márquez, director de la revista Palabra Nueva de la Arquidiócesis católica de La Habana y Juan Antonio Blanco, del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida, quien actuó como coordinador del trabajo de la Comisión y fue también coautor del texto.
Al leer el estudio me saltaron algunas dudas, recuerdos imborrables y hasta preguntas sobre algunos hechos de nuestra historia que no se reflejan a plenitud o se soslayan.
No dudo de la buena voluntad de sus autores ni de su preocupación sana por el futuro de nuestra patria, que como soñara José Martí es de todos y para el bien de todos, pero me gustaría exponer algunas opiniones, ya que al igual que ellos solo soy un cubano más.
La revolución cubana nunca ha ignorado a su comunidad residente en el exterior, la cual fue y sigue siendo diversa.
Desde que éramos colonia española, siempre tuvimos cubanos residiendo en cualquier parte del mundo, por eso no es casual que una hija de Karl Marx se casara con un cubano o que el médico que atendió en su lecho de muerte al Emperador Napoleón fuera cubano y muchos ejemplos más.
Todo ciudadano nacido en una isla tiene el mismo deseo de visitar tierra firme y conocer que hay más allá del horizonte.
Los que nacieron y viven en los continentes también emigran a otras provincias, estados e incluso a varios países por diversas causas, como pasa dentro de los EE.UU., Francia, Alemania, España y otros más al igual que hacen los isleños, aunque a ninguno de estos mencionados se le ha estimulado desde el exterior a abandonar su patria como hemos sufrido y aun lo hacemos los cubanos de Cuba.
Es cierto que la oleada de inmigrantes después de 1959 creció como ninguna de las anteriores, pero a decir verdad no fue el proceso revolucionario quien la provocó, a nadie se le desterró ni se le obligó a dejar su terruño, sabemos muy bien de la conformación en los EE.UU. de campañas mediáticas para lograrlo.
Los primeros que salieron en 1959 fueron los más comprometidos con el régimen batistiano, los asesinos, torturadores y los que se enriquecieron robándole al pueblo. Casi todos lo hicieron de forma ilegal por vía aérea y marítima, sin permiso de salida.
En este aspecto, resulta muy conveniente aclarar que no fue la Revolución de Fidel Castro la autora del tan manipulado Permiso de Salida de Cuba, sino el propio presidente Fulgencio Batista y era otorgado por el Ministerio de Estado bajo las disposiciones del Decreto Ley No. 1463 del 10 de junio de 1954; permiso que se mantuvo después del 59, para evitar la fuga de las personas reclamadas por la justicia por crímenes y otros delitos mayores, los que fueron acogidos por EE.UU, sin reparos, entre ellos Esteban Ventura, Carratalá, Orlando Mas Ferrer y otros, bien conocidos por los cubanos de aquí y de allá.
Fue precisamente la maquinaria mediática creada y financiada por el gobierno norteamericano la que estimuló la salida del país de más de 14 mil niños sin sus padres, a partir de un plan macabro ideado por la CIA, donde hicieron creer que se les quitaría la patria potestad a los padres y se enviarían a sus hijos a la URSS, para lavarles el cerebro, plan conocido como “Operación Peter Pan”.
En el documental de la cineasta norteamericana Estela Bravo se recogen las declaraciones de una de sus principales promotoras, la agente CIA Leopoldina Grau Alsina, “Polita”, sobrina de Ramón Grau San Martín, ex presidente de Cuba, la misma que años más tarde planificó el asesinato de Fidel Castro con pastillas de veneno enviadas por la CIA.
Después de esto, el gobierno norteamericano le negó la visa de entrada a los casi 28 mil padres, con el fin de crear situaciones internas adversas para el gobierno cubano y que se sumaran a las actividades subversivas que concibió la CIA, mediante la conformación de más de trescientas redes para llevar a cabo sabotajes contra la economía y sembrar el terror.
Eso es historia pero fue el inicio del proceso desgarrador de nuestra sociedad, ahí está el “Plan de Acción Encubierta”, firmado en marzo de 1960 por el presidente Eisenhower con todos los detalles, siendo el origen de muchas de las acciones que aun hoy en el siglo XXI está sufriendo el pueblo cubano.
A partir de esa negativa de visas se iniciaron las masivas salidas ilegales del país y el recibimiento como héroes de los que llegaban a buscar a sus hijos, repartidos entre orfanatos, instituciones religiosas y algunas familias de buenos sentimientos que los acogieron.
Fue así que comenzó la formación de la comunidad cubana en Miami y no por que salieran huyendo del comunismo como se trata de hacer creer, sino en la búsqueda desesperada de sus hijos y la división dolorosa de nuestras familias por una acción criminal de la CIA.
El gobierno cubano, ante el creciente número de salidas ilegales y la acogida brindada por los EE.UU., decidió abrir el puerto de Camarioca en Matanzas.
Ante la cantidad de inmigrantes ilegales que se acumulaban en su territorio, el gobierno norteamericano dictó en 1966 la conocida Ley de Ajuste Cubano, para evitar tantas transgresiones a sus leyes migratorias, por ser un tema que siempre ha sido para ese país de alta sensibilidad, dada su amplia frontera con México.
Durante 53 años Cuba ha recibido constantes ataques provenientes de la comunidad radicada en territorio norteamericano, empezando por la invasión militar por Playa Girón y muchos más, que han dejado un buen saldo de muertos, heridos, viudas y huérfanos por doquier; eso no puede borrarse por decretos y más aun cuando mucho de sus autores están libres y sin ser juzgados, con tratamiento de héroes y reconocimientos públicos, como son los casos deLuis Posada Carriles, Orlando Bosch, Carlos Alberto Montaner, por solo citar tres nombres bien conocidos.
En enero de 1962, el presidente J.F. Kennedy firmó otro Plan de Acción Encubierta contra Cuba, para vengarse de la aplastante derrota sufrida en las playas de Bahía de Cochinos, en el cual diseñó e implementó la criminal Guerra Económica, que no es un embargo bilateral como suelen decir, pues en el Plan dice claramente que es Guerra Económica para evitar la satisfacción de las necesidades del pueblo por el gobierno, unido con acciones de Guerra Sicológica para hacerle creer que el gobierno es incapaz de satisfacerlas.
Por supuesto que ante tantas limitaciones y penurias, unido al estímulo constante de emigrar que hacían y hacen las radioemisoras creadas y financiadas con el presupuesto oficial de los EE.UU., sumando el tratamiento diferenciado y beneficioso que se le brinda a todo el que llegue allá, trae como resultado que la emigración no se detiene. A ningún país latinoamericano le hacen eso y aun así la emigración de México, República Dominicana, Honduras, Salvador, Haití, Guatemala y otros más, es constante, no para y es aun mucho mayor que la cubana, pero esos movimientos migratorios no se politizan.
La fragmentación de los cubanos se inició así y continuará mientras no cambie la política norteamericana, con el consiguiente apoyo a cientos de grupos, fundaciones y partidos, radicados al sur de la Florida con el fin de derrocar a la Revolución.
A todo esto se sumó otro Plan de Sabotajes a la economía cubana, recogido en el volumen XI de las Relaciones Exteriores de los EE.UU. de 1961 al 63. Solo leerlo produce escalofríos, e incluso para las personas con más imaginación resulta increíble como una islita pequeña pudo resistir tantos embates y atropellos del país más poderoso del mundo moderno.
La historia no paró aquí, siguieron los ataques. Virus, bacterias, plagas causantes de enfermedades, aumentaron los muertos y el sufrimiento para las familias cubanas.
Otros planes siguieron a los anteriores, la ley Torricelli, la Helms Burton y el Acta de la Comisión para una Cuba libre, mantienen una apretada cadena al cuello de los cubanos de aquí y también a los de allá.
No obstante, Cuba no se negó, ni lo hace hoy, para sostener un diálogo respetuoso con su poderoso vecino del norte, de ese que José Martí nos alertaba en 1895 antes de caer en combate, pero bajo un estricto tratamiento de igualdad y respeto mutuo. Aceptamos hablar y lo hicimos discretamente en 1978, pero no avanzamos porque cuestionaron nuestro apoyo al pueblo de Angola.
No hay igualdad de trato. Los EE.UU. si pueden invadir a República Dominicana, Panamá y Granada, pero Cuba no puede ayudar a nadie. Cuba no tiene bases militares en ningún país, sin embargo EE.UU. las tiene por doquier.
En 1978 Cuba abrió las puertas a la comunidad cubana y se iniciaron las primeras visitas a la Habana. Jóvenes sacados a la fuerza por sus padres se reencontraron con sus raíces, se abrazaron nuevamente las familias y comenzaron a cerrarse viejas heridas; pero para aquellos que no deseaban el reconocimiento del sistema socialista en Cuba eso no era conveniente.
Se reforzaron las acciones y estímulo a la emigración, especialmente la ilegal, porque el gobierno norteamericano no otorgaba visas temporales para visitas desde Cuba. Miles de personas trataban de viajar a los EE.UU. pero las respuestas eras negativas, pero si lo hacías por mar exponiéndote a la muerte, entonces eras un héroe que logró escapar del sistema comunista.
Muchas personas bajo este estimulo penetraron en embajadas, que los acogían rápidamente para seguir con la campaña dirigida desde La Florida, y así sucedió con la embajada del Perú y la respuesta de Cuba fue abrir el puerto del Mariel.
A inicios de los 90, nuestro país inició una apertura económica y se realizó una reforma constitucional en 1992, en la que se ampliaban las posibilidades para la inversión extranjera, incluso hasta con el 100% de las acciones en propiedad extranjera, modificándose el Decreto Ley 50 de 1982 que solo aceptaba hasta el 49 %. También le dio apertura al turismo internacional con prioridad.
En 1993 se despenalizó la tenencia del dólar norteamericano y se reconoce la existencia de una economía paralela en divisas convertibles. Ese mismo año se emite el Decreto Ley 141 que fijó el marco legal para el trabajo no estatal o por cuenta propia y el Decreto Ley 142 donde se crean las Unidades Básicas de Producción Cooperativa agropecuaria.
1994 se reestructura la Administración Central del Estado bajo el Decreto Ley 147 y se suprimen 15 Ministerios e Instituciones e nivel nacional, reduciéndose el aparato administrativo del Estado. Ese mismo año se introdujo un nuevo sistema impositivo como medio de redistribución de los ingresos y su canalización hacia el presupuesto nacional. El Decreto Ley 191 en ese año permitió la apertura del Mercado Agropecuario para la venta libre de productos a precios regidos por la oferta y la demanda. Igualmente, bajo el Decreto Ley 192 se constituyeron los Mercados industriales y Artesanales.
En 1994 Cuba decide darle un vuelco a las relaciones con su comunidad radicada en el exterior y se efectuó la 1ra reunión de la Nación y la Emigración. La Diáspora no pidió participar en el proceso económico de Cuba.
La respuesta de una gran parte de la que está radicada en Miami fue tremenda. Amenazas y agresiones físicas abundaron; el caso de Magda Montiel fue un ejemplo de la intransigencia de los cubanos radicados allá. Peligraba la subsistencia que otorgaban los presupuestos oficiales del gobierno norteamericano para luchar contra el Revolución socialista, por tanto no se podía admitir la reconciliación entre las dos partes.
Desde Miami se intensificaron las trasmisiones radiales estimulando las salidas ilegales. La Sección de Intereses de los EE.UU. en la Habana cada vez otorgaba menos visas temporales e incluso incumplía con los acuerdos migratorios de otorgar hasta 20 mil visas anuales para emigrar.
Un claro propósito en todo esto, provocar acciones dentro de Cuba que dieran al traste con la Revolución. No era posible que después de la caída del campo socialista la Revolución se mantuviera intacta, eso no se podía permitir. Ya sabemos cómo terminó esta etapa, salida en balsas de todo el que quisiera. La frontera norteamericana que la protegieran ellos no nosotros.
Nuevamente Cuba ganaba la partida, nuevas conversaciones migratorias y el acuerdo de cumplir con las 20 mil visas. Pero el otorgamiento de las visas temporales siguió y sigue limitado. No se podía visitar a la familia si tenías menos de 65 años, los hijos que deseaban ver a su padres allá les resultaba imposible, a pesar de que Cuba flexibilizó las salidas y permitió los viajes a los que tenían más de 18 años, pero de nada sirvió.
Los cubanos no pueden hacer viajes temporales o de turismo, pero no por el maltraído permiso de viaje, sino porque no se nos entregan visas. Resulta difícil que algún país la entregue. Las filas ante los consulados de España, Francia, Italia o México eran largas, las respuestas demoraban meses y la mayoría tenían como respuesta un NO. Esta situación no ha cambiado, aun es muy difícil obtener un visado.
Continuará…
La dignidad plena de los cubanos (II)
Cuba continuó su camino de apertura y en 1995 la Asamblea Nacional del Poder Popular aprueba la Ley 77 de la inversión extranjera, donde no se excluyen los cubanos radicados en el exterior.
En dicho texto legal, todos tienen derecho, siempre que sus ofertas sean competitivas y beneficiosas para el país. Ese mismo año el Banco Nacional establece un nuevo sistema bancario y se inician cuentas de ahorro y depósitos en moneda libremente convertibles.
Además, se emitió el Decreto Ley 76 de Minas y se establecen los procedimientos para las concesiones mineras.
Con el propósito de continuar limando asperezas, el propio año 1995 se volvió a convocar una nueva reunión con nuestra comunidad, y vinieron cubanos asentados en todas partes, hasta un traidor del ejército rebelde y agente de la CIA, como Eloy Gutiérrez Menoyo. La comunidad no pidió participar en el proceso de apertura económica.
Como resultado de este encuentro se instauró la llamada Vigencia de Viaje, la cual eliminó el permiso de entrada para los emigrados cubanos. Todo el que la solicitaba, si no tenía acciones violentas contra su patria, la obtuvo y así entraban y salían cuando su situación económica, familiar o personal se lo permitiera.
Se reinició un intercambio de delegaciones entre ambos países, Fidel Castro recibió en las puertas del Consejo de Estado a 47 empresarios norteamericanos de las principales compañías de ese país, incluso vestido con elegante traje y corbata, cosa inusual en él.
Nuestro país iba dejando atrás las penurias del llamado período especial, por la pérdida del 85 % del comercio que se tenía con el ex campo socialista, especialmente con la antigua URSS. Cuba no se rendía, buscaba formulas para abrirse al mundo, se modernizaba nuestra economía, había estabilidad interna a pesar del financiamiento aprobado por el gobierno norteamericano para acciones subversivas.
Todo hacía indicar que el presidente Clinton iba en la dirección de un restablecimiento parcial de las relaciones, se incrementaba el intercambio pueblo a pueblo, el número de cubanos residentes allá crecía hasta cifras record.
Al fin el gobierno americano les permitía viajar a su patria, incluso con el pasaporte norteamericano, a pesar de que Cuba es uno de los pocos países prohibidos de visitar por ciudadanos estadounidenses, por lo que pueden ser sancionados legalmente; la Guerra Económica parecía resquebrajarse. La derecha miamense no lo podía permitir, era mucho lo que estaba en juego, su propia existencia. Medio siglo de lucha por recuperar el poder en Cuba se les escapaba entre las manos.
Ante tales amenazas, se organizaron desde Miami nuevas acciones provocativas, había que jugarse el todo por el todo.
La organización Hermanos al Rescate inició vuelos hacia Cuba violando el espacio aéreo, lanzó volantes contrarios al régimen y provocó de forma reiterada a nuestras autoridades. La congresista Ileana Ros-Lehtinen los ayudó en la compra de algunas aeronaves de uso militar para esas provocaciones, con el apoyo de Lincoln Díaz Balart, hijo del Ministro del Interior de Batista.
Cuba envió mensajes a todos los niveles, incluso con una delegación de altos militares norteamericanos jubilados de visita en la Habana, pero las acciones continuaron, se atrevieron a volar sobre zonas altamente pobladas de la capital, sin importarle las consecuencias que esto podría traer.
El propósito era claro, tenían que lograr una fuerte reacción cubana que impidiera que Clinton continuara por el camino del acercamiento.
Habría que ver la reacción de las fuerzas aéreas norteamericanas si tales actos provocativos hubiesen sido en la dirección Habana Miami.
Resultado, dos aeronaves fueron derribadas y el presidente Clinton presionado a firmar lo que deseaba la derecha de Miami, la Ley Helms Burton. Esta Ley de facto le quitó al presidente de los EE.UU. la posibilidad de eliminar las medidas de Bloqueo contra Cuba. Ileana, Lincoln, Bob Menéndez y otros congresistas de origen cubano celebraron con Champaña, lograron parar el flujo de norteamericanos y cubanos hacia la Isla, y el mejoramiento de las relaciones entre ambos países. El peligro del restablecimiento de relaciones y el levantamiento del Bloqueo se esfumaron.
Como subproducto obtuvieron el pretexto para acusar a Cuba en cuanto foro internacional pudieron, condenándola por haber hecho menos de lo que EE.UU. ha llevado a cabo en otros países para “defender los derechos humanos”.
Pero Cuba continuó su trabajo, en 1996 se promulgó el Decreto Ley 165 regulando la creación y organización de zonas francas y parques industriales, aunque como consecuencia de la aprobación de la Ley Helms Burton todos nuestros pasos para la apertura económica se vieron amenazados por el contenido de dicha ley, la cual está encaminada precisamente a torpedear la economía cubana.
La Guerra Económica se reforzó. No fue la Revolución cubana la que cerró su apertura, fue precisamente el accionar de los norteamericanos que desean vernos muertos por hambre y enfermedades como los reconcentrados del capitán general español Valeriano Weyler durante la guerra mambisa de 1895.
A pesar de estos golpes bajos, Cuba continua el trabajo por fortalecer los lazos con su comunidad, no rompió el puente establecido. Fue el gobierno norteamericano quien lo hizo y la derecha atacando a todo el que quisiera volver a su patria.
En el 2004 Cuba anunció la eliminación del permiso de entrada durante otra reunión con los cubanos residentes en el exterior, extinguiéndose la Vigencia de Viaje.
La historia reciente habla por sí sola, cada día son recibidos en nuestro país más cubanos residentes en el exterior, a pesar que las campañas y actos hostiles desde Miami no han cesado.
Por todo lo anterior la Comisión que realizó el estudio “La Diáspora Cubana en el siglo XXI”, debe reclamarle cambios al responsable de los obstáculos, el gobierno norteamericano y su ley Helms Burton, pues esta es la que impide que la comunidad cubana no pueda participar más en nuestro país, incluso se extiende a otros países, tal y como reafirma el inciso A) de la sección 1704 de la Ley para la Democracia Cubana de 1992, la que estipula que el presidente norteamericano debe estimular a otros países a que restrinjan las relaciones comerciales y crediticias con Cuba, de forma consecuente con los propósitos de la Helms Burton.
La Comisión debe insistir para que el gobierno norteamericano se enfoque con un espíritu similar al que inspira el derecho internacional humanitario, en el sentido de que personas inocentes no deben ser el blanco principal de acciones que persiguen provocar daños colaterales al enemigo.
Es falso lo que se afirma en el estudio de que Cuba es un Estado desinteresado y denunciante frente a su diáspora. Los hechos antes expuestos demuestran lo contrario.
Se nos ataca por la Comisión por el hecho de no reconocer la doble ciudadanía; debe tenerse presente que la Constitución del año 1940 aprobó este concepto, lo que ha sido tradición en Cuba.
No obstante, Cuba para facilitar el contacto con su comunidad ha permitido a los cubanos que ostenten la ciudadanía norteamericana y que hubiesen emigrado antes de 1970, que entraran al país con su pasaporte norteamericano y el permiso de entrada correspondiente, antes de eliminarse. Incluso tomó la decisión de no acuñar los pasaporte norteamericanos para evitarle las represalias jurídicas que toma el gobierno norteamericanos con los que viajan a Cuba violando las prohibiciones vigentes.
¿Qué más se le puede pedir a un país que ha sido invadido, atacado y es bloqueado brutalmente?
El estudio hace comparaciones con las emigraciones haitiana colombiana, israelita y otras. Esto a mi juicio es un grave error pues desconocen que ninguna de ellas trabaja por derrocar al gobierno o sistema imperante en sus patrias, como ha sido y es aun en el caso de la cubana.
Recientemente congresistas de origen cubano solicitaron al presidente Barack Obama sanciones como la impuestas a Libia y por tanto una invasión para Cuba. Los terroristas más connotados siguen libres y se codean con gran parte de la Diáspora.
No hay muchas voces que se alcen contra esto, la represión allá es muy fuerte con consecuencias económicas y morales aplastantes.
De igual forma, el gobierno norteamericano acaba de aprobar un nuevo presupuesto de 20 millones de usd para la Guerra Sucia contra Cuba y anuncia igual presupuesto para el 2012. En 53 años se han asignado miles de millones para el trabajo subversivo contra Cuba.
Las campañas mediáticas son sistemáticas, con falacias y tergiversaciones de nuestra realidad. Se mantiene el entrenamiento, financiamiento y abastecimiento material a elementos creados por el gobierno norteamericano y sus Servicios de Inteligencia para tratar de fomentar desordenes callejeros, que no logran sumar al pueblo.
Nuestro país es incorporado en cada listado de acciones negativas que se confeccionan en los EE.UU. incluso sin pruebas y a sabiendas que es pura política para desprestigiarnos, condenarnos y justificar el mantenimiento de la Guerra Económica.
Hace pocos días la Asamblea General de las Naciones Unidas volvió a votar a favor de la eliminación del Bloqueo Económico, Comercial y Financiero de Estados Unidos contra Cuba, 186 a favor con solo dos en contra, pero aun se mantiene intacto.
La Diáspora debe tener esto presente, son hechos y realidades que no cambian con una nueva ley de migración, ni con la remesa, que por demás no es muestra de generosidad como se afirma en el estudio.
Un padre, una madre o un hijo tienen obligaciones con sus seres queridos, la generosidad sería casi como la caridad con alguien desconocido. Alimentar a mis hijos o ayudar a mis padre es para mí una obligación no es generosidad. Desagradecido sería no ayudar a los que me dieron la vida, me educaron y formaron como un hombre de bien, con honor y ética, aunque en la viña del señor hay de todo.
Cuba no ha condicionado sus relaciones con la comunidad y prueba de ello es que hasta miembros de la Brigada invasora de playa Girón, que no desembarcaron reglando flores y juguetes, sino con bombas, napalm y fuego artillero, han sido recibidos en la patria como uno más sin sed de venganza, pues han vuelto en son de paz.
En cada una de las reuniones celebradas con nuestra comunidad ha habido respeto mutuo, confianza en poder resolver los escoyos y escuchado los planteamientos serios y justos.
La Diáspora, especialmente la radicada en EE.UU., debe comprender que no todo se puede resolver de un plumazo, los seres humanos tienen diferentes sentimientos, vivencias, añoranzas y deseos.
La separación de las familias ha sido y es muy profunda. Las diferencias en las formas de ver los problemas son diversas y cada cual la ha sufrido desde la orilla opuesta.
Cuba no ha invadido, bloqueado, introducido plagas y enfermedades, asesinado, ni aporta millones de dólares a la subversión para derrocar al gobierno norteamericano, eso la Diáspora tiene que tenerlo muy presente para cualquier solicitud.
En su estudio, la comunidad cubana en la Florida pide participar, contribuir al desarrollo nacional, y que aprovechemos las ventajas de sus potencialidades, pero subrayan hacerlo de conjunto con sus familiares o amigos en la Isla, dentro del actual proceso de reformas, o sea no con el sector estatal. ¿Por qué no hacerlo con el Estado que el dueño de los medios fundamentales de producción?
¿Algún economista puede argumentar que el desarrollo de un país se alcanza abriendo restaurantes y cafeterías? Algo no cuadra en la propuesta y no es desconfianza o recelo, más bien diría desconocimiento de nuestras realidades.
La Ley Helms Burton impide cualquier participación de los norteamericanos, o los residentes extranjeros allá, en negocios con Cuba, incluso en un idílico gobierno de Transición, pues para eso no pueden estar en el gobierno Fidel ni Raúl Castro, según el Titulo II, sección 205 inciso 7.
Entonces, ¿cómo pedirle a Cuba que cualquier paso con la Diáspora no debe supeditarse al levantamiento del bloqueo de Estados Unidos? Soy de los convencidos que hay que soñar pero con los pies en la tierra.
En este mundo la ingenuidad se paga bien caro y en eso los cubanos tenemos vasta experiencia, en lo que quizás pudiéramos ayudar a la comunidad cubana.
Quizás sea pura coincidencia, pero en el Acta de la Comisión para una Cuba Libre se abordan temas similares para la supuesta reconstrucción cubana, en la deseada Transición, léase derrumbe del socialismo, que por cierto algunos de los autores del trabajo presente también participaron en ese y otros similares en el año 2002. Por tanto, tal y como expresó el Apóstol José Martí, “no se ha de hacer nada de lo que desea que hagamos por nuestro enemigo”
Nuestro pueblo debe evaluar muy bien lo que se pide, aunque sea muy justo, pues mientras la hostilidad se incremente no puede haber soluciones unilaterales, porque la independencia del imperio nos ha costado mucho y por eso José Martí aseguró en su tiempo que “una vez gozada la libertad, no se puede ya vivir sin ella”.
Tenemos todos, el compromiso de cuidarla y mantenerla para las futuras generaciones, para salvaguardar la dignidad plena de los cubanos.
FIN
Ni escoria ni redentores, ni son 2 millones de cubanos en EEUU

Fernando Ravsberg – BBC.- En el post anterior volvió a surgir el tema de los emigrantes de Cuba en EE.UU. y una cubana, asidua de este blog, situó la cifra en 2 millones de personas. Otro de nuestros lectores me informó que “oficialmente” son 1.8 millones. No pongo en duda su honestidad pero cuando pedí conocer sus fuentes “la pescadilla se mordió la cola”. Resulta que sus datos provienen de blogs anticastristas o de los periódicos de Miami, todos con intereses políticos muy claros. La migración se utiliza como muestra del fracaso de la revolución pero para que esa propaganda sea efectiva es necesario manipular las cifras de tal forma que el porcentaje de emigrados cubanos sea mayor que el del resto de América Latina. Eso explica por qué no se consulta a la oficina del Censo que maneja los datos oficiales de forma pública. Un colega de Miami lo hizo y le enviaron la cifra de inmigrantes cubanos, es decir de las personas nacidas en Cuba y residentes en Estados Unidos.
En 2009 -según esta fuente- el número de inmigrantes cubanos en EE.UU. era de 991. 385 personas (1), lo que representan menos del 8% de la población de la isla y nada menos que la mitad de la cifra aportada por nuestra lectora. Es que ni siquiera sumando a los hijos y nietos nacidos en territorio estadounidense, se llega a los 2 millones, pues el censo sostiene que el total de personas de “origen cubano” que residían allí hace un par de años es de 1.589.757. Verdad es que también emigrantes se han instalado en otras latitudes pero su número es ínfimo comparado con los que optaron por EE.UU., el único país desarrollado que está obligado por ley a darles un trato de refugiados políticos. Y lo siguen haciendo a sabiendas de que una tercera parte de los cubanoamericanos vinieron de vacaciones a la isla en 2010, poniendo en entredicho la idea de que son una comunidad de exiliados políticos perseguidos del comunismo. Pero las falsedades sobre los emigrados no vienen de un solo lado. Durante décadas se les llamó “gusanos” o “escoria” y, aunque se tratase de la persona más decente del mundo, el deseo de dejar Cuba bastaba para denigrarlo hasta extremos.
Uno de los episodios migratorios más cuestionable ocurrió en 1980, durante la salida masiva por el puerto del Mariel. Miles de cubanos acosaron, insultaron y lanzaron huevos a otros cubanos que se iban del país, a pesar de que lo hacían autorizados por el gobierno. Pero tengo la impresión de que hoy nadie se enorgullece de haber participado en aquellos mítines de repudio. En todos los años que llevo en Cuba nunca encontré a una sola persona que reconociera haber lanzado huevos contra los que se iban. Ahora la verdad empieza a abrirse paso, el presidente Raúl Castro acaba de reconocer algo trascendental: “casi todos (los emigrados) preservan su amor por la familia y la patria que los vio nacer y manifiestan de diferentes formas solidaridad hacia sus compatriotas“.
Días después un periódico provincial publica el articulo “Cuba somos todos”, afirmando que en “los jóvenes, como constructores actuales de la Revolución, está la oportunidad de comenzar el proceso de normalización de las relaciones entre el pueblo cubano que vive dentro y fuera de Cuba”. El primer paso concreto es una mayor flexibilidad de viaje para los cubanos de Cuba y también para los emigrados, “como una contribución al incremento de los vínculos de la nación con la comunidad de emigrantes”, según explica Raúl Castro.
En tanto, una parte de la comunidad cubana en el extranjero sigue negándose a aceptar la existencia de cambios en Cuba y apuestan por continuar intentando derrocar a la revolución, como lo han hecho durante medio siglo. Sin embargo, muchos emigrados comenzaron ya a enviar dinero a sus familiares para comprar casas, automóviles y crear negocios. Incluso importantes empresarios cubanoamericanos están a la espera de poder invertir en la isla. La desconfianza es mutua y mucha. El camino será largo y complejo pero si todos se deciden a empedrarlo con verdades podría conducirlos hacia el ideal martiano de construir una nación “con todos y para el bien de todos”.
Josefina una cubana residente en Austria
Esta carta es respuesta a campaña difundida por el blog de ultraderecha “Penultimos Días” (leer abajo)
Josefina Sánchez (cubana residente en Austria) – Cubainformación.- Señor Fernando Delgado: Estuve leyendo sus mensajes publicados en Evidencias, bueno yo no se quienes son ni a que se dedican; pero si me llamo mucho la atención con respecto a lo que exponen de su caso, pues desde mi punto de vista, es incoherente y contradictorio.
Usted habla de los sufrimientos en Cuba y de las violaciones de los derechos humanos, sin embargo las fotos que presenta de su hija y de su abuelito en Cuba ambos se ven muy felices y alegres
Ahora yo me pregunto si en Cuba todo es tan malo porque esa insistencia de su esposa austriaca de vivir con carácter permanente en Cuba.¿Que fue lo maravilloso que ella descubrió en Cuba y que le falta en Austria? quizás ese sentido de humanidad y de solidaridad de los cubanos, ¿o quizás porque con los euros que lleva de su país , dado al sistema de vida en Cuba puede darse algunos lujos que no puede permitirse en Austria, como se los dan muchos cubanos cuando viajan a Cuba y no se los pueden dar en el país donde residen?.
Usted vino a Austria en el 2004, ¿se ha enterado del caso de Homofuma?, un africano que después de vivir varios años en Austria de forma ilegal y tramitando sus papeles se lo negaron y fue deportado brutalmente en el año 1999 por funcionarios de la policía austriaca, que lo encerraron en una cabina en el avión que lo trasladaba a su país, con la boca y la nariz tapada ocasionándole la muerte por asfixia.
Señor Fernando, yo no se lo que usted pretende con esos mensajes; pero siendo cubana y también residiendo en Austria, me parece ridícula esa historia que usted cuenta que una oficial de emigración lo chantajeo diciéndole que le daban la residencia a su esposa en Cuba si usted trabajaba con ellos o se hacia miembro de la seguridad cubana, ya que esto no lo determina una sola persona. Hice muchos tramites en Cuba, pues comencé a viajar a Europa desde 1993 y jamás se me hizo una propuesta deshonesta por parte de ningún oficial.
En la primera parte usted habla de un embarazo planificado durante años, sin embargo un embarazo se planifica cuando existe una estabilidad, ¿no le parece que fue una irresponsabilidad de usted y de su esposa planificar un embarazo bajo esa circunstancia, viajando a Bahamas para prolongar la visa etc.? ¿Por que no esperaron tener una estabilidad en Cuba o en Austria para traer al mundo ese bebe tan deseado?
Sabe usted que en Austria si una mujer esta embarazada y no tiene la visa, la deportan antes del nacimiento de su hijo o hija, porque así, no hay certificado medico, ni nada que impida esa deportación.
Usted mismo argumenta que salio de Cuba con un permiso de 11 meses, tiempo suficiente para regresar y arreglar todos sus papeles que en su calidad de casado no seria ningún problema hacerlo.
¿Usted sabe que cientos de austriacos y austriacas están casados con extranjeros y tienen que esperar la visa en el país que residen porque es una ley austriaca y además exigen tantos requisitos y hay tanta burocracia que a veces dura hasta 3 anos y en ocasiones si no reúnen los requisitos se la niegan definitivamente a pesar de estar casados?, conozco un caso en Bangla des y 2 casos en Tailandia y estoy segura que hay mucho más.
Desde el año 1998 resido oficialmente en Austria, país que tiene muchas cosas buenas y también muchas cosas malas como el nuestro, pues no existe ningún país perfecto ni tampoco un paraíso.- como dijo Pablo Neruda: ,,TU ERES EL RESULTADO DE TI MISMO,,,Yo he tenido la suerte de tener un trabajo que me permitió viajar mucho y conocer realidades que jamás se publican, además mi integración en Austria ha sido excelente lo que me ha permitido conocer profundamente la mentalidad, cultura y la gente, aprendí también a querer a mis amigos austriacos de la misma forma que quiero a mis amigos cubanos; pero siempre mantengo mi cubanismo y mi identidad como tal.
He viajado por cuestiones de trabajo muchas veces a los Estados Unidos a diferentes estados, New York, California, La Florida etc. y precisamente esta semana acabo de llegar de Miami ,cuando leí su correo y le digo de todo corazón como madre cubana que soy, no conozco a la madre de su hija, pero pienso que es una mujer muy inteligente, valiente y muy buena madre que cuando se enfrento a la vida en los Estados Unidos , que no fue lo que ella pensó, pudo comparar y valorar lo que tenia en Cuba, porque ese mundo donde los niños viven encerrados, sin seguridad social ,con violencia, criminalidad y hasta te los roban en el menor descuido, no es lo que ella quiere para su hija, ella quiere un mundo mejor y usted bien sabe que los niños cubanos son felices y tienen todas sus necesidades básicas garantizadas (no le hablo de Nike ,ni Adidas) le hablo de amor, cariño ,seguridad, asistencia medica ,escuelas etc.
En Miami se me destrozo el corazón ,cuando vi. tantos cubanos en la calle, sin casa porque no tienen trabajo ,ni dinero para pagar el alquiler o si compraron para pagar el crédito y dan 24 horas para desalojarlos, de lo contrario lo hace la policía ,la gente que trabaja la mayoría no tienen seguros médicos, porque son muy caros, no existe licencia de maternidad y el parto cuesta 5000 dólar ,son 10 días de vacaciones al ano y solo tiene derecho a enfermarte 3 días al año, de lo contrario te botan sin derechos a reclamaciones porque en la Florida no existe ni sindicato ni ley que te ampare, y a los cubanos le dan bonos de comidas y asistencias medicas los primeros 6 meses pasado ese tiempo,como si se mueren, y la funeraria cuesta un dineral por horas, el entierro ni se diga, todo esto lo vi con mis propios ojos, mientras la televisión en Miami se dedicaba hablar boberías que si un cubano iba de Santiago a La Habana lo metían preso y lo declaraban ilegal, todas esas cosas sin sentidos, mientras que a nadie le interesaba lo que estaban pasando los cubanos, que se fueron buscando un paraíso en la(YUMA), muchos están haciendo a diario como la madre de su hija ,,regresando a Cuba,, y cogiendo lancha para Cuba ,esto nadie me lo contó ,lo vi con mis propios ojos.
Usted ahora se presenta como una victima que perdió la tutela de su hija ;pero su actitud esta llena de machismo y egoísmo (YO SOY EL PADRE ,ME QUEDE EN AUSTRIA; PERO MI HIJA NO SALE DE CUBA SIN MI AUTORIZACION) ,supuestamente usted abandono su hija voluntariamente.
Usted argumenta que se ha gastado 18000 dólares viajando a New York y en los procesos de tramites para recuperar a su hija, yo no se si usted es muy rico, pero de todas formas le hubiera salido mucho más económico viajar a Cuba antes de los 11 meses establecidos para poner sus papeles en regla y poder visitar a su hija cada vez que lo deseara, para los efectos legales usted se quedo en Austria y dejo su hija en Cuba bajo la tutela de su madre, por eso no entiendo como una jueza de los Estados Unidos, puede entregarle la tutela de una niña que esta con su mamá y que la mamá no la ha abandonado, a un padre que ni siquiera reside en ese país y que dejo a su hija en Cuba abandonada.
¿Ahora yo le pregunto porque usted se empeña en separar su hija de la madre, que usted le puede ofrecer a la pequeña en Austria que pueda sustituir el amor de madre?
Fernando, realmente, si usted quiere a su hija, demuéstrelo dejándola en paz con su madre y en un país donde los niños no sufren , juegan libres en las calles,todo el mundo los cuida y no están todo el día con la computadora ,o el televisor como los niños austriacos ,que no besan, dan las manitos y crecen en un mundo de soledad y tristeza.
Yo le digo con mi mayor respeto ,no se lo que usted pretende con ese drama y recolecta de firmas cuando usted voluntariamente fue el que abandono, a su hija y a su abuelito ,que gracias a la seguridad social de Cuba su abuelito según usted esta hospitalizado desde el mes de marzo y recibe asistencia medica gratuita y de alta calidad, a pesar que su querido nieto y el resto de la familia lo dejaron solito en Cuba, el viejito esta bien atendido. Sin embargo en ese país que acusa constantemente a Cuba de violaciones de derechos humanos y que ha apoyado las grandes dictaduras en latino América, su abuelito se hubiera muerto porque esos 18000 dólares que usted se ha gastado para separar a su hija de su madre ,no le hubieran alcanzado ni para un mes de hospitalización permanente.
Como le dije anteriormente ,yo soy como usted ,cubana residente en Austria y aunque no tengo dinero me considero muy rica porque he tenido la oportunidad de viajar mucho, no como turista porque a los turistas le enseñan lo mejor en todas partes del mundo, sino directo con la gente, donde he visto los niños trabajando, o durmiendo en la calle o morirse por falta de asistencia medica y a partir que he visto con mis propios ojos eso ,he aprendido a valorar mas la sociedad cubana y amar aun mas a mi patria.
¿Usted sabe que en Austria hay una lista de espera muy larga para operaciones de gente que sufre de dolores o problemas ortopédicos que les impide hasta caminar, pero el que paga o tiene seguro privado no tiene que esperar?.Tiene usted conocimiento que cuando ingresan a un nino en un hospital en Austria no le permiten acompanante por muy pequeno que sea ,excepto que los padres hayan pagado con anticipacion un seguro privado que le permita ese previlegio .
Bueno, no trato de convencerlo porque usted es una persona adulta y sabe lo que hace, pero es verdaderamente una pena que usted precisamente en estos momentos donde millones de personas en todo el mundo, inclusive en Austria están en la existencia mínima ,convocar a recaudar firmas por una situación que usted mismo creo y que usted es el unico responsable de todas las dificultades que se le han presentado.
Por otra parte le digo que puede continuar tranquilo disfrutando de las calorías en Austria, que tanto su hija como su abuelito están seguros y bien cuidados en Cuba.
Sin mas se despide
Josefina Sánchez (cubana residente en Austria)
Esta carta es respuesta a campaña difundida por el blog de ultraderecha “Penultimos Días”:
“Evidencias publica hoy la primera parte del lamentable caso de Fernando Delgado, que ya habíamos mencionado por acá hace meses.
La situación de Fernando ha ido empeorando con el tiempo, y en ella aparecen varios temas que coinciden una pesadilla capaz de volver loco a cualquiera: la arbitrariedad y el chantaje de la legalidad cubana, los resultados de la negativa de Cuba a suscribir el Convenio de La Haya sobre los aspectos civiles del secuestro parental infantil y la flagrante violación del derecho de un ciudadano cubano para entrar libremente a su país.” Penultimos Días.
Amigos Cubanos:
SOLICITAMOS A LA COMUNIDAD CUBANA EN INTERNET QUE EN SOLIDARIDAD CON EL CASO FIRMEN LA RECOGIDA DE FIRMAS QUE ESTAMOS REALIZANDO PARA RECLAMAR AL GOBIERNO CUBANO EL PERMISO DE ENTRADA AL PAÍS.
Detalles del CASO:
Parte I: http://evidenciascubanas.blogspot.com/2009/06/evidencias-de-fernando-delgado-parte-i.html
Parte II: http://evidenciascubanas.blogspot.com/2009/06/evidencias-de-fernando-delgado-parte-ii.html
Parte III: (FIRMAS aquí) http://evidenciascubanas.blogspot.com/2009/06/evidencias-de-fernando-delgado-parte.html
Eusebio Leal: “Patria y Fe han sido mi divisa personal”
Amaury. Eusebio, en el último congreso de la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba), hiciste una intervención cuando se estaban eligiendo a las personas que iban a ser miembros del Consejo Nacional de la UNEAC. Yo estaba, y ante la opinión de un compañero -también valiosa porque al final cada uno en esas cosas tiene la libertad de opinar y dar su punto de vista-, tú hablaste con una claridad, para muchos insoportable y para otros bienhechora, del asunto del artista, de la persona que emigra. Quisiera que tú, hoy, en el programa y ya casi a punto de terminar la entrevista, me dieras una opinión sobre esos cubanos, que deciden en un momento determinado vivir en otras partes del mundo. ¿Cuánto respeto se puede sentir por ellos?, ¿cuánta consideración se puede sentir por ellos?, ¿y por qué uno muchas veces también los rechaza y a otros los aplaude, quiere y venera?
Eusebio. Mira, yo estoy en Cuba porque creo profundamente en la libertad. Y tanto he creído en ella, que siempre digo que la ejercito y me lo creo, y quiero eso mismo para todos los demás. Creo que lo más conveniente es pensar que somos una isla y que los isleños siempre viven pendientes del horizonte, queriendo trascenderlo. No es nada nuevo, así ocurrió desde el poblamiento inicial de la isla y fue una isla que se formó de la migración de otros pueblos y naciones, del abrazo que se dieron, a veces sangriento en el suelo de Cuba, los opresores y los oprimidos; conquistadores y conquistados. Y creo que la nación cubana es el fruto de esos encuentros y desencuentros, de ese ir y venir.
Martí vivió más tiempo fuera de Cuba que dentro de ella. Lejos de ella murió Heredia, por ejemplo. Otros como Céspedes y Agramonte iniciaron largos viajes para conocer el mundo. Y podría citarte muchos más.
Cada época tiene su signo y sus circunstancias. Yo no creo que por sí misma la migración tenga que ser considerada, y más hoy, un evento estrictamente político. Es un tema económico, es un tema familiar, o es un tema opcional. Yo creo que eso hay que respetarlo profundamente y creo firmemente que todo lo que limite, todo lo que dificulte ese libre ir y volver, es algo que debe extinguirse.
Los que han hecho armas contra Cuba, los que han derramado sangre cubana, los que han planeado hacerlo, deben ser los que no pueden volver. Los que han ido y han fundado y han creado y tienen en su Patria un punto de referencia, tienen una tumba a la que acudir, un pueblo al que volver, una madre a la cual besar, un niño que recuperar; todo eso, es para mí lo normal y lo natural.
Y creo que eso lejos de disminuir a la Patria, a la Nación, la amplía. Hay un bautismo de fe de cubanía que es muy importante, que es muy importante. Y yo creo que eso merece el mayor respeto. Y eso fue lo que plantee aquel día en la UNEAC, en medio de un debate, en que los temas culturales -como siempre-, están ligados a temas éticos, a temas de la política. La política es ética y no se puede hacer política sin la cultura o prescindiendo de ella.
Cuando la política prescinde de la cultura, es un artificio, se convierte en burocracia; se convierte, no sé, en cualquier cosa menos en eso. Entonces en medio de aquel debate, pues fue necesario dar una opinión y había que darla un poco en carne propia y decirla. Cada cual que lo haga.
Yo siento muchísimo orgullo de mis propios hijos que no están aquí y lo siento de mi madre y lo siento de mis abuelos, que fueron libertadores y lucharon por la independencia de Cuba y soñaron con esa Cuba, que creo que nosotros hemos querido construir y que es una construcción inacabada. Porque hay todavía derechos de la Nación que no han sido conquistados. Hay todavía derechos de los cubanos por los cuales tenemos que seguir luchando.
Dentro de ese concepto que se abre paso de la unidad en la diversidad, del respeto a la singularidad, del respeto al principio de que no puede haber unanimidad en todo, en este sentido, volviendo a tu pregunta, los que desean libremente ir y volver, que vayan y vuelvan. Siempre habrá los que decidan seguir haciendo la prueba, seguir haciendo la prueba de edificar, de construir. Y si es posible, que los que van y no olvidan, nos extiendan la mano. Me parece maravilloso.
de un cubano en Brasil…
Publicado en el Taburete el Octubre 29, 2010 por el taburete
Una historia real …
Pinchando música en una discoteca como pocos saben hacerlo, se le ve en las noches de Rio de Janeiro. Trabaja en uno de los clubes más espectaculares de todo Brasil. Solo unos cuantos conocen que detrás del cristal se esconde un cubano, porque lo afro de su cuero lo confunde con Carlinhos Brown.
Un día cualquiera salió de La Habana por contrato de trabajo y nunca más volvió, decía que se cansaba del “seremos como el Che” que le enseñaron en la escuela y nunca alcanzó ser….
En una revuelta de ladrones y policías de las que se forma comúnmente en las fabelas de Río, se encontró con dos escopetas de federales apuntándole sobre la cabeza:
- Seu negro, vira-te contra a parede. Seu negro, contra a parede…
- Oye!! Oye!!! yo soy cubano chico, de Fidel y del Che!!!
- Seu negro se tu és cubano que caralho fazes aquí….!
- Soy músico asere, músico mi hermano…!!!
- ah! Com que músico…..
- Sí colega… músico…. pincho música tranquilo en una discoteca de acá de Río de Janeiro… y no te pongas bravo… pero saca ese cañón de mi cabeza…
- olha, tu tens o tema que diz: “…de tú querida presencia comandante che Guevara…”
- Si asere, lo tengo en casa y si quieres varias versiones, una hasta en discoteca, si me sueltan te lo paso….
Ahora además de DJ en Brasil, es amigo de un federal que le ha dado el catalizador necesario para extrañar a su patria más que nunca… gracias al polizonte, a Carlos Puebla, al Che o a Fidel, visita todos los años su isla querida con ganas de regresar siempre…
El Taburete

