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La dignidad plena de los cubanos

Canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla

Evento Nación y Emigración. Blog de Yohandry/Cambios en Cuba
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La dignidad plena de los cubanos (I)

Arthur González – Heraldo Cubano.– En febrero del 2011 los académicos de origen cubano Uva de Aragón (Universidad Internacional de la Florida), Jorge Domínguez (Universidad de Harvard), Jorge Duany (Universidad de Puerto Rico) y Carmelo Mesa-Lago (Universidad de Pittsburgh) realizaron un estudio al que denominaron “La Diáspora Cubana en el siglo XXI”, bajo el auspicio del Instituto de investigaciones cubanas de la Universidad Internacional de la Florida.

A ellos se sumó en el mes de marzo Orlando Márquez, director de la revista Palabra Nueva de la Arquidiócesis católica de La Habana y Juan Antonio Blanco, del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida, quien actuó como coordinador del trabajo de la Comisión y fue también coautor del texto.

Al leer el estudio me saltaron algunas dudas, recuerdos imborrables y hasta preguntas sobre algunos hechos de nuestra historia que no se reflejan a plenitud o se soslayan.

No dudo de la buena voluntad de sus autores ni de su preocupación sana por el futuro de nuestra patria, que como soñara José Martí es de todos y para el bien de todos, pero me gustaría exponer algunas opiniones, ya que al igual que ellos solo soy un cubano más.

La revolución cubana nunca ha ignorado a su comunidad residente en el exterior, la cual fue y sigue siendo diversa.

Desde que éramos colonia española, siempre tuvimos cubanos residiendo en cualquier parte del mundo, por eso no es casual que una hija de Karl Marx se casara con un cubano o que el médico que atendió en su lecho de muerte al Emperador Napoleón fuera cubano y muchos ejemplos más.

Todo ciudadano nacido en una isla tiene el mismo deseo de visitar tierra firme y conocer que hay más allá del horizonte.

Los que nacieron y viven en los continentes también emigran a otras provincias, estados e incluso a varios países por diversas causas, como pasa dentro de los EE.UU., Francia, Alemania, España y otros más al igual que hacen los isleños, aunque a ninguno de estos mencionados se le ha estimulado desde el exterior a abandonar su patria como hemos sufrido y aun lo hacemos los cubanos de Cuba.

Es cierto que la oleada de inmigrantes después de 1959 creció como ninguna de las anteriores, pero a decir verdad no fue el proceso revolucionario quien la provocó, a nadie se le desterró ni se le obligó a dejar su terruño, sabemos muy bien de la conformación en los EE.UU. de campañas mediáticas para lograrlo.

Los primeros que salieron en 1959 fueron los más comprometidos con el régimen batistiano, los asesinos, torturadores y los que se enriquecieron robándole al pueblo. Casi todos lo hicieron de forma ilegal por vía aérea y marítima, sin permiso de salida.

En este aspecto, resulta muy conveniente aclarar que no fue la Revolución de Fidel Castro la autora del tan manipulado Permiso de Salida de Cuba, sino el propio presidente Fulgencio Batista y era otorgado por el Ministerio de Estado bajo las disposiciones del Decreto Ley No. 1463 del 10 de junio de 1954; permiso que se mantuvo después del 59, para evitar la fuga de las personas reclamadas por la justicia por crímenes y otros delitos mayores, los que fueron acogidos por EE.UU, sin reparos, entre ellos Esteban Ventura, Carratalá, Orlando Mas Ferrer y otros, bien conocidos por los cubanos de aquí y de allá.

Fue precisamente la maquinaria mediática creada y financiada por el gobierno norteamericano la que estimuló la salida del país de más de 14 mil niños sin sus padres, a partir de un plan macabro ideado por la CIA, donde hicieron creer que se les quitaría la patria potestad a los padres y se enviarían a sus hijos a la URSS, para lavarles el cerebro, plan conocido como “Operación Peter Pan”.

En el documental de la cineasta norteamericana Estela Bravo se recogen las declaraciones de una de sus principales promotoras, la agente CIA Leopoldina Grau Alsina, “Polita”, sobrina de Ramón Grau San Martín, ex presidente de Cuba, la misma que años más tarde planificó el asesinato de Fidel Castro con pastillas de veneno enviadas por la CIA.

Después de esto, el gobierno norteamericano le negó la visa de entrada a los casi 28 mil padres, con el fin de crear situaciones internas adversas para el gobierno cubano y que se sumaran a las actividades subversivas que concibió la CIA, mediante la conformación de más de trescientas redes para llevar a cabo sabotajes contra la economía y sembrar el terror.

Eso es historia pero fue el inicio del proceso desgarrador de nuestra sociedad, ahí está el “Plan de Acción Encubierta”, firmado en marzo de 1960 por el presidente Eisenhower con todos los detalles, siendo el origen de muchas de las acciones que aun hoy en el siglo XXI está sufriendo el pueblo cubano.

A partir de esa negativa de visas se iniciaron las masivas salidas ilegales del país y el recibimiento como héroes de los que llegaban a buscar a sus hijos, repartidos entre orfanatos, instituciones religiosas y algunas familias de buenos sentimientos que los acogieron.

Fue así que comenzó la formación de la comunidad cubana en Miami y no por que salieran huyendo del comunismo como se trata de hacer creer, sino en la búsqueda desesperada de sus hijos y la división dolorosa de nuestras familias por una acción criminal de la CIA.

El gobierno cubano, ante el creciente número de salidas ilegales y la acogida brindada por los EE.UU., decidió abrir el puerto de Camarioca en Matanzas.

Ante la cantidad de inmigrantes ilegales que se acumulaban en su territorio, el gobierno norteamericano dictó en 1966 la conocida Ley de Ajuste Cubano, para evitar tantas transgresiones a sus leyes migratorias, por ser un tema que siempre ha sido para ese país de alta sensibilidad, dada su amplia frontera con México.

Durante 53 años Cuba ha recibido constantes ataques provenientes de la comunidad radicada en territorio norteamericano, empezando por la invasión militar por Playa Girón y muchos más, que han dejado un buen saldo de muertos, heridos, viudas y huérfanos por doquier; eso no puede borrarse por decretos y más aun cuando mucho de sus autores están libres y sin ser juzgados, con tratamiento de héroes y reconocimientos públicos, como son los casos deLuis Posada CarrilesOrlando BoschCarlos Alberto Montaner, por solo citar tres nombres bien conocidos.

En enero de 1962, el presidente J.F. Kennedy firmó otro Plan de Acción Encubierta contra Cuba, para vengarse de la aplastante derrota sufrida en las playas de Bahía de Cochinos, en el cual diseñó e implementó la criminal Guerra Económica, que no es un embargo bilateral como suelen decir, pues en el Plan dice claramente que es Guerra Económica para evitar la satisfacción de las necesidades del pueblo por el gobierno, unido con acciones de Guerra Sicológica para hacerle creer que el gobierno es incapaz de satisfacerlas.

Por supuesto que ante tantas limitaciones y penurias, unido al estímulo constante de emigrar que hacían y hacen las radioemisoras creadas y financiadas con el presupuesto oficial de los EE.UU., sumando el tratamiento diferenciado y beneficioso que se le brinda a todo el que llegue allá, trae como resultado que la emigración no se detiene. A ningún país latinoamericano le hacen eso y aun así la emigración de México, República Dominicana, Honduras, Salvador, Haití, Guatemala y otros más, es constante, no para y es aun mucho mayor que la cubana, pero esos movimientos migratorios no se politizan.

La fragmentación de los cubanos se inició así y continuará mientras no cambie la política norteamericana, con el consiguiente apoyo a cientos de grupos, fundaciones y partidos, radicados al sur de la Florida con el fin de derrocar a la Revolución.

A todo esto se sumó otro Plan de Sabotajes a la economía cubana, recogido en el volumen XI de las Relaciones Exteriores de los EE.UU. de 1961 al 63. Solo leerlo produce escalofríos, e incluso para las personas con más imaginación resulta increíble como una islita pequeña pudo resistir tantos embates y atropellos del país más poderoso del mundo moderno.

La historia no paró aquí, siguieron los ataques. Virus, bacterias, plagas causantes de enfermedades, aumentaron los muertos y el sufrimiento para las familias cubanas.

Otros planes siguieron a los anteriores, la ley Torricelli, la Helms Burton y el Acta de la Comisión para una Cuba libre, mantienen una apretada cadena al cuello de los cubanos de aquí y también a los de allá.

No obstante, Cuba no se negó, ni lo hace hoy, para sostener un diálogo respetuoso con su poderoso vecino del norte, de ese que José Martí nos alertaba en 1895 antes de caer en combate, pero bajo un estricto tratamiento de igualdad y respeto mutuo. Aceptamos hablar y lo hicimos discretamente en 1978, pero no avanzamos porque cuestionaron nuestro apoyo al pueblo de Angola.

No hay igualdad de trato. Los EE.UU. si pueden invadir a República Dominicana, Panamá y Granada, pero Cuba no puede ayudar a nadie. Cuba no tiene bases militares en ningún país, sin embargo EE.UU. las tiene por doquier.

En 1978 Cuba abrió las puertas a la comunidad cubana y se iniciaron las primeras visitas a la Habana. Jóvenes sacados a la fuerza por sus padres se reencontraron con sus raíces, se abrazaron nuevamente las familias y comenzaron a cerrarse viejas heridas; pero para aquellos que no deseaban el reconocimiento del sistema socialista en Cuba eso no era conveniente.

Se reforzaron las acciones y estímulo a la emigración, especialmente la ilegal, porque el gobierno norteamericano no otorgaba visas temporales para visitas desde Cuba. Miles de personas trataban de viajar a los EE.UU. pero las respuestas eras negativas, pero si lo hacías por mar exponiéndote a la muerte, entonces eras un héroe que logró escapar del sistema comunista.

Muchas personas bajo este estimulo penetraron en embajadas, que los acogían rápidamente para seguir con la campaña dirigida desde La Florida, y así sucedió con la embajada del Perú y la respuesta de Cuba fue abrir el puerto del Mariel.

A inicios de los 90, nuestro país inició una apertura económica y se realizó una reforma constitucional en 1992, en la que se ampliaban las posibilidades para la inversión extranjera, incluso hasta con el 100% de las acciones en propiedad extranjera, modificándose el Decreto Ley 50 de 1982 que solo aceptaba hasta el 49 %. También le dio apertura al turismo internacional con prioridad.

En 1993 se despenalizó la tenencia del dólar norteamericano y se reconoce la existencia de una economía paralela en divisas convertibles. Ese mismo año se emite el Decreto Ley 141 que fijó el marco legal para el trabajo no estatal o por cuenta propia y el Decreto Ley 142 donde se crean las Unidades Básicas de Producción Cooperativa agropecuaria.

1994 se reestructura la Administración Central del Estado bajo el Decreto Ley 147 y se suprimen 15 Ministerios e Instituciones e nivel nacional, reduciéndose el aparato administrativo del Estado. Ese mismo año se introdujo un nuevo sistema impositivo como medio de redistribución de los ingresos y su canalización hacia el presupuesto nacional. El Decreto Ley 191 en ese año permitió la apertura del Mercado Agropecuario para la venta libre de productos a precios regidos por la oferta y la demanda. Igualmente, bajo el Decreto Ley 192 se constituyeron los Mercados industriales y Artesanales.

En 1994 Cuba decide darle un vuelco a las relaciones con su comunidad radicada en el exterior y se efectuó la 1ra reunión de la Nación y la Emigración. La Diáspora no pidió participar en el proceso económico de Cuba.

La respuesta de una gran parte de la que está radicada en Miami fue tremenda. Amenazas y agresiones físicas abundaron; el caso de Magda Montiel fue un ejemplo de la intransigencia de los cubanos radicados allá. Peligraba la subsistencia que otorgaban los presupuestos oficiales del gobierno norteamericano para luchar contra el Revolución socialista, por tanto no se podía admitir la reconciliación entre las dos partes.

Desde Miami se intensificaron las trasmisiones radiales estimulando las salidas ilegales. La Sección de Intereses de los EE.UU. en la Habana cada vez otorgaba menos visas temporales e incluso incumplía con los acuerdos migratorios de otorgar hasta 20 mil visas anuales para emigrar.

Un claro propósito en todo esto, provocar acciones dentro de Cuba que dieran al traste con la Revolución. No era posible que después de la caída del campo socialista la Revolución se mantuviera intacta, eso no se podía permitir. Ya sabemos cómo terminó esta etapa, salida en balsas de todo el que quisiera. La frontera norteamericana que la protegieran ellos no nosotros.

Nuevamente Cuba ganaba la partida, nuevas conversaciones migratorias y el acuerdo de cumplir con las 20 mil visas. Pero el otorgamiento de las visas temporales siguió y sigue limitado. No se podía visitar a la familia si tenías menos de 65 años, los hijos que deseaban ver a su padres allá les resultaba imposible, a pesar de que Cuba flexibilizó las salidas y permitió los viajes a los que tenían más de 18 años, pero de nada sirvió.

Los cubanos no pueden hacer viajes temporales o de turismo, pero no por el maltraído permiso de viaje, sino porque no se nos entregan visas. Resulta difícil que algún país la entregue. Las filas ante los consulados de España, Francia, Italia o México eran largas, las respuestas demoraban meses y la mayoría tenían como respuesta un NO. Esta situación no ha cambiado, aun es muy difícil obtener un visado.

Continuará…

La dignidad plena de los cubanos (II)

Cuba continuó su camino de apertura y en 1995 la Asamblea Nacional del Poder Popular aprueba la Ley 77 de la inversión extranjera, donde no se excluyen los cubanos radicados en el exterior.

En dicho texto legal, todos tienen derecho, siempre que sus ofertas sean competitivas y beneficiosas para el país. Ese mismo año el Banco Nacional establece un nuevo sistema bancario y se inician cuentas de ahorro y depósitos en moneda libremente convertibles.

Además, se emitió el Decreto Ley 76 de Minas y se establecen los procedimientos para las concesiones mineras.

Con el propósito de continuar limando asperezas, el propio año 1995 se volvió a convocar una nueva reunión con nuestra comunidad, y vinieron cubanos asentados en todas partes, hasta un traidor del ejército rebelde y agente de la CIA, como Eloy Gutiérrez Menoyo. La comunidad no pidió participar en el proceso de apertura económica.

Como resultado de este encuentro se instauró la llamada Vigencia de Viaje, la cual eliminó el permiso de entrada para los emigrados cubanos. Todo el que la solicitaba, si no tenía acciones violentas contra su patria, la obtuvo y así entraban y salían cuando su situación económica, familiar o personal se lo permitiera.

Se reinició un intercambio de delegaciones entre ambos países, Fidel Castro recibió en las puertas del Consejo de Estado a 47 empresarios norteamericanos de las principales compañías de ese país, incluso vestido con elegante traje y corbata, cosa inusual en él.

Nuestro país iba dejando atrás las penurias del llamado período especial, por la pérdida del 85 % del comercio que se tenía con el ex campo socialista, especialmente con la antigua URSS. Cuba no se rendía, buscaba formulas para abrirse al mundo, se modernizaba nuestra economía, había estabilidad interna a pesar del financiamiento aprobado por el gobierno norteamericano para acciones subversivas.

Todo hacía indicar que el presidente Clinton iba en la dirección de un restablecimiento parcial de las relaciones, se incrementaba el intercambio pueblo a pueblo, el número de cubanos residentes allá crecía hasta cifras record.

Al fin el gobierno americano les permitía viajar a su patria, incluso con el pasaporte norteamericano, a pesar de que Cuba es uno de los pocos países prohibidos de visitar por ciudadanos estadounidenses, por lo que pueden ser sancionados legalmente; la Guerra Económica parecía resquebrajarse. La derecha miamense no lo podía permitir, era mucho lo que estaba en juego, su propia existencia. Medio siglo de lucha por recuperar el poder en Cuba se les escapaba entre las manos.

Ante tales amenazas, se organizaron desde Miami nuevas acciones provocativas, había que jugarse el todo por el todo.

La organización Hermanos al Rescate inició vuelos hacia Cuba violando el espacio aéreo, lanzó volantes contrarios al régimen y provocó de forma reiterada a nuestras autoridades. La congresista Ileana Ros-Lehtinen los ayudó en la compra de algunas aeronaves de uso militar para esas provocaciones, con el apoyo de Lincoln Díaz Balart, hijo del Ministro del Interior de Batista.

Cuba envió mensajes a todos los niveles, incluso con una delegación de altos militares norteamericanos jubilados de visita en la Habana, pero las acciones continuaron, se atrevieron a volar sobre zonas altamente pobladas de la capital, sin importarle las consecuencias que esto podría traer.

El propósito era claro, tenían que lograr una fuerte reacción cubana que impidiera que Clinton continuara por el camino del acercamiento.

Habría que ver la reacción de las fuerzas aéreas norteamericanas si tales actos provocativos hubiesen sido en la dirección Habana Miami.

Resultado, dos aeronaves fueron derribadas y el presidente Clinton presionado a firmar lo que deseaba la derecha de Miami, la Ley Helms Burton. Esta Ley de facto le quitó al presidente de los EE.UU. la posibilidad de eliminar las medidas de Bloqueo contra Cuba. Ileana, Lincoln, Bob Menéndez y otros congresistas de origen cubano celebraron con Champaña, lograron parar el flujo de norteamericanos y cubanos hacia la Isla, y el mejoramiento de las relaciones entre ambos países. El peligro del restablecimiento de relaciones y el levantamiento del Bloqueo se esfumaron.

Como subproducto obtuvieron el pretexto para acusar a Cuba en cuanto foro internacional pudieron, condenándola por haber hecho menos de lo que EE.UU. ha llevado a cabo en otros países para “defender los derechos humanos”.

Pero Cuba continuó su trabajo, en 1996 se promulgó el Decreto Ley 165 regulando la creación y organización de zonas francas y parques industriales, aunque como consecuencia de la aprobación de la Ley Helms Burton todos nuestros pasos para la apertura económica se vieron amenazados por el contenido de dicha ley, la cual está encaminada precisamente a torpedear la economía cubana.

La Guerra Económica se reforzó. No fue la Revolución cubana la que cerró su apertura, fue precisamente el accionar de los norteamericanos que desean vernos muertos por hambre y enfermedades como los reconcentrados del capitán general español Valeriano Weyler durante la guerra mambisa de 1895.

A pesar de estos golpes bajos, Cuba continua el trabajo por fortalecer los lazos con su comunidad, no rompió el puente establecido. Fue el gobierno norteamericano quien lo hizo y la derecha atacando a todo el que quisiera volver a su patria.

En el 2004 Cuba anunció la eliminación del permiso de entrada durante otra reunión con los cubanos residentes en el exterior, extinguiéndose la Vigencia de Viaje.

La historia reciente habla por sí sola, cada día son recibidos en nuestro país más cubanos residentes en el exterior, a pesar que las campañas y actos hostiles desde Miami no han cesado.

Por todo lo anterior la Comisión que realizó el estudio “La Diáspora Cubana en el siglo XXI”, debe reclamarle cambios al responsable de los obstáculos, el gobierno norteamericano y su ley Helms Burton, pues esta es la que impide que la comunidad cubana no pueda participar más en nuestro país, incluso se extiende a otros países, tal y como reafirma el inciso A) de la sección 1704 de la Ley para la Democracia Cubana de 1992, la que estipula que el presidente norteamericano debe estimular a otros países a que restrinjan las relaciones comerciales y crediticias con Cuba, de forma consecuente con los propósitos de la Helms Burton.

La Comisión debe insistir para que el gobierno norteamericano se enfoque con un espíritu similar al que inspira el derecho internacional humanitario, en el sentido de que personas inocentes no deben ser el blanco principal de acciones que persiguen provocar daños colaterales al enemigo.

Es falso lo que se afirma en el estudio de que Cuba es un Estado desinteresado y denunciante frente a su diáspora. Los hechos antes expuestos demuestran lo contrario.

Se nos ataca por la Comisión por el hecho de no reconocer la doble ciudadanía; debe tenerse presente que la Constitución del año 1940 aprobó este concepto, lo que ha sido tradición en Cuba.

No obstante, Cuba para facilitar el contacto con su comunidad ha permitido a los cubanos que ostenten la ciudadanía norteamericana y que hubiesen emigrado antes de 1970, que entraran al país con su pasaporte norteamericano y el permiso de entrada correspondiente, antes de eliminarse. Incluso tomó la decisión de no acuñar los pasaporte norteamericanos para evitarle las represalias jurídicas que toma el gobierno norteamericanos con los que viajan a Cuba violando las prohibiciones vigentes.

¿Qué más se le puede pedir a un país que ha sido invadido, atacado y es bloqueado brutalmente?

El estudio hace comparaciones con las emigraciones haitiana colombiana, israelita y otras. Esto a mi juicio es un grave error pues desconocen que ninguna de ellas trabaja por derrocar al gobierno o sistema imperante en sus patrias, como ha sido y es aun en el caso de la cubana.

Recientemente congresistas de origen cubano solicitaron al presidente Barack Obama sanciones como la impuestas a Libia y por tanto una invasión para Cuba. Los terroristas más connotados siguen libres y se codean con gran parte de la Diáspora.

No hay muchas voces que se alcen contra esto, la represión allá es muy fuerte con consecuencias económicas y morales aplastantes.

De igual forma, el gobierno norteamericano acaba de aprobar un nuevo presupuesto de 20 millones de usd para la Guerra Sucia contra Cuba y anuncia igual presupuesto para el 2012. En 53 años se han asignado miles de millones para el trabajo subversivo contra Cuba.

Las campañas mediáticas son sistemáticas, con falacias y tergiversaciones de nuestra realidad. Se mantiene el entrenamiento, financiamiento y abastecimiento material a elementos creados por el gobierno norteamericano y sus Servicios de Inteligencia para tratar de fomentar desordenes callejeros, que no logran sumar al pueblo.

Nuestro país es incorporado en cada listado de acciones negativas que se confeccionan en los EE.UU. incluso sin pruebas y a sabiendas que es pura política para desprestigiarnos, condenarnos y justificar el mantenimiento de la Guerra Económica.

Hace pocos días la Asamblea General de las Naciones Unidas volvió a votar a favor de la eliminación del Bloqueo Económico, Comercial y Financiero de Estados Unidos contra Cuba, 186 a favor con solo dos en contra, pero aun se mantiene intacto.

La Diáspora debe tener esto presente, son hechos y realidades que no cambian con una nueva ley de migración, ni con la remesa, que por demás no es muestra de generosidad como se afirma en el estudio.

Un padre, una madre o un hijo tienen obligaciones con sus seres queridos, la generosidad sería casi como la caridad con alguien desconocido. Alimentar a mis hijos o ayudar a mis padre es para mí una obligación no es generosidad. Desagradecido sería no ayudar a los que me dieron la vida, me educaron y formaron como un hombre de bien, con honor y ética, aunque en la viña del señor hay de todo.

Cuba no ha condicionado sus relaciones con la comunidad y prueba de ello es que hasta miembros de la Brigada invasora de playa Girón, que no desembarcaron reglando flores y juguetes, sino con bombas, napalm y fuego artillero, han sido recibidos en la patria como uno más sin sed de venganza, pues han vuelto en son de paz.

En cada una de las reuniones celebradas con nuestra comunidad ha habido respeto mutuo, confianza en poder resolver los escoyos y escuchado los planteamientos serios y justos.

La Diáspora, especialmente la radicada en EE.UU., debe comprender que no todo se puede resolver de un plumazo, los seres humanos tienen diferentes sentimientos, vivencias, añoranzas y deseos.

La separación de las familias ha sido y es muy profunda. Las diferencias en las formas de ver los problemas son diversas y cada cual la ha sufrido desde la orilla opuesta.

Cuba no ha invadido, bloqueado, introducido plagas y enfermedades, asesinado, ni aporta millones de dólares a la subversión para derrocar al gobierno norteamericano, eso la Diáspora tiene que tenerlo muy presente para cualquier solicitud.

En su estudio, la comunidad cubana en la Florida pide participar, contribuir al desarrollo nacional, y que aprovechemos las ventajas de sus potencialidades, pero subrayan hacerlo de conjunto con sus familiares o amigos en la Isla, dentro del actual proceso de reformas, o sea no con el sector estatal. ¿Por qué no hacerlo con el Estado que el dueño de los medios fundamentales de producción?

¿Algún economista puede argumentar que el desarrollo de un país se alcanza abriendo restaurantes y cafeterías? Algo no cuadra en la propuesta y no es desconfianza o recelo, más bien diría desconocimiento de nuestras realidades.

La Ley Helms Burton impide cualquier participación de los norteamericanos, o los residentes extranjeros allá, en negocios con Cuba, incluso en un idílico gobierno de Transición, pues para eso no pueden estar en el gobierno Fidel ni Raúl Castro, según el Titulo II, sección 205 inciso 7.

Entonces, ¿cómo pedirle a Cuba que cualquier paso con la Diáspora no debe supeditarse al levantamiento del bloqueo de Estados Unidos? Soy de los convencidos que hay que soñar pero con los pies en la tierra.

En este mundo la ingenuidad se paga bien caro y en eso los cubanos tenemos vasta experiencia, en lo que quizás pudiéramos ayudar a la comunidad cubana.

Quizás sea pura coincidencia, pero en el Acta de la Comisión para una Cuba Libre se abordan temas similares para la supuesta reconstrucción cubana, en la deseada Transición, léase derrumbe del socialismo, que por cierto algunos de los autores del trabajo presente también participaron en ese y otros similares en el año 2002. Por tanto, tal y como expresó el Apóstol José Martí, “no se ha de hacer nada de lo que desea que hagamos por nuestro enemigo”

Nuestro pueblo debe evaluar muy bien lo que se pide, aunque sea muy justo, pues mientras la hostilidad se incremente no puede haber soluciones unilaterales, porque la independencia del imperio nos ha costado mucho y por eso José Martí aseguró en su tiempo que “una vez gozada la libertad, no se puede ya vivir sin ella”.

Tenemos todos, el compromiso de cuidarla y mantenerla para las futuras generaciones, para salvaguardar la dignidad plena de los cubanos.

 

FIN

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