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Cubano: coge tu visa aquí!: Nueva serie

Comenzamos una nueva serie informativa sobre los países que piden visado y los que no. Vamos a empezar con los países amigos que nos abren sus puertas libre de visado:

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Del continente Africano

1. República de Botsuana: si viajan por un plazo de 90 días.

2. Guinea: si viajan por un plazo de 90 días.

3. Kenia: si viajan por un plazo de 90 días. Deben pagar 25 USD al llegar al territorio.

4. Namibia: si viajan por un plazo de 90 días.

5. Seychelles: si viajan por un plazo de 30 días.

6. Togo: si viajan por un plazo de 7 días.

7. Uganda: Visado es entregado al momento de llegada.

 

Del continente Americano

1. Dominica: si viajan por un plazo de 28 días.

2. Ecuador: si viajan por un plazo de 90 días. (Nos llega información que han cambiado este status)

3. Granada: si viajan por un plazo de 60 días.

4. Haití: si viajan por un plazo de 90 días.

5. San Cristóbal y Nieves: si viajan por un plazo de 30 días.

6. Santa Lucia: si viajan por un plazo de 45 días.

7. San Vicente y las Granadinas: si viajan por un plazo de 30 días.

 

Del continente Asiático

1.Cambodia: si viajan por un plazo de 30 días. Deben pagar 20 USD al llegar al territorio.

2. Georgia: Visado entregado al llegar al país.

3. Kirguistán: si viajan por un plazo de 30 días. Deben pagar una tarifa de entre 40USD hasta 100 USD llegar al territorio.

4. Laos: si viajan por un plazo de 30 días. Deben pagar 30 USD al llegar al territorio.

5. Malasia: si viajan por un plazo de 90 días.

6. Maldivas: si viajan por un plazo de 30 días.

7. Mongolia: si viajan por un plazo de 30 días.

8. Singapur: si viajan por un plazo de 30 días.

9. Timor Oriental: si viajan por un plazo de 30 días. Deben pagar 25 USD al llegar al territorio.

10. Indonesia: No requiere visa a los cubanos si viajan por un plazo de 30 días. Deben pagar 10 USD al llegar al territorio.

 

Del continente Europeo

1. Bielorrusia: si viajan por un plazo de 30 días.

2. Montenegro: si viajan por un plazo de 90 días.

3. Rusia: si viajan por un plazo de 30 días.

4. Serbia: si viajan por un plazo de 90 días.

 

De Oceanía

1. Islas Cook: si viajan por un plazo de 31 días.

2. Estados Federados de Micronesia: si viajan por un plazo de 30 días.

3. Niue: si viajan por un plazo de 30 días.

4. Palau: si viajan por un plazo de 30 días.

5. Samoa: si viajan por un plazo de 60 días.

6. Tuvalu: si viajan por un plazo de 30 días. 7. Vanuatu: si viajan por un plazo de 30 días.

 

Fuente: Internet

 

8 SEÑALES DE QUE FUISTE CRIADO POR UNA MADRE CUBANA

Autora: Sandra Alvarez

http://matadornetwork.com/es/8-senales-de-que-fuiste-criado-por-una-madre-cubana/

Si eres mujer, aprendiste a cerrar bien las piernas.

Cuando una mujer va sentada junto a un hombre en un bus, él ocupa su asiento y un 15 por ciento del de ella. ¿La razón? “Debes cerrar las piernas porque eres hembra”, como nos decía mamá. Sin embargo, a los hombres se les enseña a explayarse hasta molestar. Así que pasamos la vida contenidas, como si estuviéramos dentro de una botella, sólo porque “así se sientan las niñas”, mientras los varones se sientan como se les da la gana.

Si eres hombre, tenías una retahíla de novias (sin que ellas se enteraran)

“Tonito, dile a ella cuántas novias tú tienes”. Esa es una demanda usual de las madres cubanas hacia sus niños varones. Luego sucede que las chicas se convierten en novias oamiguitas sin ni siquiera saberlo. “Noviazgo de dedo”, lo llamo yo. Lo peor (o lo mejor) es que luego las mujeres nos quejamos de que los hombres cubanos sean, ejem, “poliamorosos”, por llamarlo de algún modo…

Lograste llegar al final de todos los cumpleaños con la ropa impecable.

En Cuba, a diferencia de Alemania -donde vivo ahora-, se viste a los niños para que regresen a su casa más limpios que cuando salieron. Eso significa que te enseñaron a mantenerte limpito aunque fueras a un cumple y te restregaras por el piso tratando de coger caramelos de la piñata. Es realmente estresante y la marca dura para la toda vida. Nunca más podrás disfrutar de una fiesta sin preocuparte porque la ropa no se te ensucie.

Te da muchísima culpa botar comida.

“¿Tú no sabes que hay muchos niños en África que no tienen nada que llevarse a la boca?”, es la frase preferida de muchas madres cubanas. Lo cierto es que todos los nenes en Cuba crecemos con esa responsabilidad de comernos la comida que con taaaanto trabajo nos ponen en la mesa. Hablando en serio, desde chiquitos aprendimos a valorar lo que tenemos y a compartirlo con otros. De adultos seguimos con la práctica, aún cuando sepamos que el hambre puede estar en cualquier rincón del planeta.

Te la pasaste esperando a que la gallina cacareara…

Muchacho, ¿¡qué es eso de hablar mientras los mayores conversan, interrumpir, pedir algo, dar una opinión?! Eso en mi época estaba vedado para los peques. Casi te cogían los 18 años para poder pronunciar palabra alguna delante de los adultos. Es más, todos aprendimos a distinguir cuando sobrábamos en una conversa, aún cuando estuvieran hablando sobre nosotros. “Los niños hablan cuando la gallina cacarea”. O sea NUNCA, porque en la mayoría de los hogares cubanos no hay gallinas.

Conoces con exactitud los diferentes tipos de chancletas.

Existen chancletas (chanclas) de varios tipos. Esa es una verdad irrefutable. Pero un niño inquieto llega a saber con exactitud cuál de ellas pica más cuando entra en contacto con la piel, al ser usada como correctivo. Aunque estoy en contra de la violencia, tengo que reconocer que en Cuba se hace un uso cotidiano de la misma a la hora de educar. Ya saben, “una nalgada nunca está de más” o ” es mejor que llore el ahora y no yo por el resto de la vida”. La verdad es que mi mamá no me pegó mucho, “me cogiste cansada”, decía, pero pregúntenle a mi hermana a ver cuántas chancletas puede diferenciar…

Conoces el poder aterrador de “El Coco” y (aún así) lo usas con tus propios hijos.

¡Uhhh ahí viene “El Coco”! Y viene a “asustar-nenes-que-se-portan-mal”. Este personaje, que presumo hombre, logra que el más intrépido de los niños se “recoja al buen vivir”. Sin embargo, cuando ya somos grandecitos, hacemos las paces con “El Coco” y lo convertimos en nuestro gran aliado a la hora de atemorizar a los más peques…

Entiendes a la perfección lo que quiere decir “has lo que yo digo pero no lo que yo hago”.

Las madres siempre tienen la razón —y las cubanas ni hablar—. Eso explica que nos hayan enseñado que aún cuando ellas fumen delante de nosotros, nosotros eso no lo podemos hacer (o lo tenemos que hacer a escondidas). A pesar de que ellas tomen cerveza con cara de felicidad rotunda, a ti no te toca. No se deben dicen malas palabras, pero a ellas se les olvida…Gritar es de mala educación, excepto que sea tu madre la que quiera saber “¡¿Dónde te metiste?!”.

Los cubanos

Por: Agustín Tamargo

Los cubanos salen de una isla pequeña y se han diseminado por todo el mundo. Uno es profesor en una universidad de Australia; otro, inauguró en Alaska un restaurante. Nada los detiene, ni el frío ni el calor. Los seduce el trópico de la Florida, pero soportan igualmente a pie firme los hielos de Boston y Nueva York. No mendigan, trabajan. Los que en Cuba eran pobres, aquí son ricos. Los que allá eran medio pelo, aquí son pelo y medio.

Ningún obstáculo detiene su laboriosidad beligerante si la oferta es digna. Uno es rector de la Universidad; otro, maquilla muertos. Cambian, pero sólo en la superficie. En Miami siguen jugando la bolita (lotería Prohibida), peleando gallos a escondidas y enviando los hijos a la escuela privada.

En Madrid, están contra José Luís Rodríguez Zapatero y en Caracas , contra Hugo Chávez, siempre en la oposición. Se les critica y se les envidia pero en el fondo se les admira. Gallegos por el trabajo y judíos por la voluntad de  sobrevivir, constituyen una legión empecinada que no se deja ignorar.

Traen su música calurosa, el ruido de sus tambores, los frijoles negros y el bistec de palomilla con moros y maduros. Pero traen sobre todo la simpatía, la cordialidad y la laboriosidad.

¿Pero quiénes son? Son los cubanos del destierro, la única población mundial trasplantada, que (salvo los hebreos y gallegos) en más de un tercio de siglo no han perdido su identidad.

Los que admiraban a Cuba desde lejos como ejemplo supremo de pujanza latinoamericana, los que veían a Cuba como un milagro étnico y cultural, donde todo parecía un relajo pero todo funcionaba bien, ya no tienen que ir a Cuba para conocerla! . Aquí la tienen dentro de los mismos Estados Unidos. Esta es Cuba. Estos son los cubanos. Exagerados, fanfarrones, ruidosos, sí, pero también intensos, profundamente creadores y buenos amigos.

¿Y qué no han hecho en estos 50 años de destierro los cubanos para poder sobrevivir con dignidad? Cuál actividad manual o intelectual no han ensayado en éste o en aquél país, por complicada que pareciera, lo han realizado para no quedarse detrás, para no dejarse discriminar.

En alguna de esas actividades han llegado tan lejos que superan a emigraciones que los precedieron por cerca de medio siglo No hay hospital en Estados Unidos donde no haya hoy un médico cubano. No hay periódico donde no haya un periodista cubano, ni banco donde no haya un banquero cubano, ni publicitaria donde no haya un publicitario cubano, ni escuela donde no haya un maestro cubano, ni universidad donde no haya un profesor cubano, ni comercio donde no haya un manager cubano.

En las Grandes Ligas del béisbol sus nombres también brillan. En Madrid, el primer poeta latinoamericano es un negro cubano. En la Coca Cola, Kellog’s, McCormick, Pepsi Cola y tantas otras su dirigente es o fue un  cubano. En el Congreso de Washington hay cinco cubanos, en el Senado Federal se sientan tres cubanos, el Ministro de Comercio de E. U. es un cubano, la Viceministra de Salud es una doctora cubana. Caramba, son unos pocos en éste país y llegaron hace muy poco tiempo…

En las tierras prestadas del extranjero parecen llevar siempre en la frente la marca del sitio de donde vienen.

Los cubanos llevan a Cuba. La enaltecen y la honran, porque además de en la frente la llevan en el corazón y, además,  aman a España como a su propia madre.

Pero hay algo en el desterrado cubano, a mi juicio, superior a esa actividad profesional triunfante, y es su odio al despotismo del que huyen, su amor a la tierra que dejaron. Eso lo separa y lo define. Eso da a sus triunfos en medio del desarraigo, una grandeza que de otro modo no tendría.

Se han afincado definitivamente en estas tierras hospitalarias que los han acogido y donde viven en lo material muchas veces mejor que como vivían en Cuba. Aún teniéndolo todo, si les falta Cuba, no tienen nada.  Quizás por ello han hecho su Cuba aquí. Por eso, si se le mira bien, se verá que a veces parece que el cubano ríe, pero en realidad está llorando por dentro.

¡MI RESPETO  Y ADMIRACION PARA LOS CUBANOS!

Contreras: En contra de Cuba no juego

Hemos conversado con José Ariel Contreras. Es la tarde del 30 de enero y estamos en Las Martinas, su pueblo, casi en lo último de Pinar del Río. A la entrada hay una iglesia sin pintar, de largas paredes desnudas y grises. Al lado hay un banco, luego un puesto, presumiblemente cafetería. Uno sigue por la calle principal, y dos o tres cuadras después de la iglesia, si dobla a la derecha, llegará a la casa de su familia. Tendrá que pasar el asfalto, internarse en el polvo denso. Con esa mentalidad difusa de la ciudad, uno no puede dejar de preguntarse cómo fue que de este sitio salió un pitcher tan perfecto. Nueva York es tan cosmopolita que ha albergado gente hasta de Las Martinas. Las Martinas puede ser tan universal que ha colocado gente suya en Nueva York.

La reciedumbre atlética de Contreras, la caja ordenada y robusta que es su cuerpo de Grandes Ligas, revestido por una piel justa y tersa, no inspira demasiado temor. La gentileza del hombre, su cortesía hacia los cuatros costados, es lo que deja a uno fuera de sitio. De los ojos le salta el éxtasis, de la barbilla le nace un chivo gracioso y breve, del cuello le cuelga una cadena larga que termina en un dije mediano y en el dije, incrustado, el número 52. En uno de sus dedos sobresale, como piedra de la tierra oscura, un grueso anillo de world series.

Se sienta en el sillón de su sala. Al fondo un afiche de los Yankees donde aparece, además del cubano, Jeff Weaver, Roger Clemens, Andy Pettite, y al frente un poster de Pinar del Río con Contreras en el banco, un guante en la mano y la vista posada más allá de la foto. Uno mira su brazo derecho y no encuentra un detalle que revele lo que ese brazo ha hecho desde el box, el país y las ciudades que ha puesto de pie. Uno quisiera preguntar el secreto, pero es una pregunta tonta, que ni Contreras ni nadie sabría responder.

-¿Cómo has encontrado Cuba, más de diez años después?

-Diez años. Es mucho tiempo. Desgraciadamente tuve que venir por problemas de salud de mi madre, pero ya está mucho mejor. Tuve que quedarme diez días en La Habana, esperando su recuperación, y me han tratado increíble. Yo pensé que la gente se había olvidado de mí. Para nada. Me han tratado con muchísimo cariño. La gente me sigue queriendo y respetando mucho.

-Qué diferencias hay entre el Contreras que se fue y el Contreras que regresa.

-Ninguna. Diez años de más, fuera de aquí, sin mis fanáticos y mi gente, pero todo igual. A mí me da mucha alegría ver cómo por cada lugar que pasaba, la gente me decía: “pero tú sigues siendo el mismo”, y eso me llena de orgullo, de energía para seguir, para subir pronto a la loma, porque como todos saben estuve fuera de la temporada el año pasado, por una lesión en el codo.

-¿Y entre el pitcher que se fue y el pitcher que regresa?

-Hay bastantes diferencias. Creo que soy mejor ahora, por toda la experiencia. No soy un muchacho ya, tengo 41 años y me siento mucho mejor, con más consistencia en la velocidad y en los pitcheos.

-Pero, ¿qué aprendiste allá que no te hayas llevado de aquí?

– No es lo que he aprendido allá de diferente, sino todos estos años, la experiencia, no tanto en el béisbol, sino en la vida. Todos los días uno aprende cosas nuevas y eso es lo que me ha llevado a ser un mejor pitcher.

-Tu salida de la selección nacional, en 2002, causó conmoción. Antes se habían marchado jugadores, pero Contreras fija un momento. Tu regreso también abre un camino, de alguna manera inicia un puente. ¿Imaginas a los peloteros que se fueron, jugando nuevamente por Cuba?

-Antes que todo somos cubanos. Donde quiera que estemos y haciendo lo que hagamos. Jugando beisbol, o barriendo una calle en cualquier lugar del mundo, seguimos siendo cubanos. De hecho, yo tengo una cláusula, que firmé en 2002 con los Yankees, donde dice que en contra de Cuba no juego. Si juego en un evento internacional, es con mi equipo. Y ese es mi sueño, tener la oportunidad de jugar por Cuba antes de retirarme. Pasa lo mismo con el resto de los peloteros que jugamos fuera. Pero no depende de uno. Agradezco al gobierno cubano por dejarme regresar. Lo otro sería representar al país. Si sucediera, entonces me retiro tranquilo.

-¿Participarías en el III Clásico?

-Claro. Pero el equipo está bueno, es joven, y con muchos deseos de jugar. Eso nos caracteriza. Fueron las mismas ganas que me empujaron a seguir fuera de Cuba, como lo hizo el Duque, Liván (Hernández)… A los muchachos les falta madurez, pero la irán alcanzando con el tiempo. Hay mucho talento.

-¿Cómo viviste el I Clásico?

-Lo disfruté. Lo disfruté mucho. Estaba en un bar, en Arizona, y me subí en la mesa a bailar, para celebrarlo como si estuviera aquí. En el Segundo no nos fue tan bien, pero creo que este promete.

-¿Sigues el beisbol cubano?

-Yo sé todo. Conozco a todos los muchachos, es mi beisbol, es mi vida. Veo cada juego, cada partida. Ahora estoy sufriendo un poquito porque Pinar del Río no está óptimo. Pero vamos a clasificar, claro que sí.

-¿Cree Contreras, tal como se dice, que el beisbol cubano ha cedido cualitativamente?

-No es tan así, son etapas. Los setenta tuvo el mejor Cuba de todos los tiempos. El equipo de los ochenta fue bueno. El de los noventa más o menos. Y así ha ido variando. Pero llegará el momento en que tengamos un tanque parecido al de los setenta, cuando estaba Capiró, Marquetti.

-¿Necesaria la profesionalización?

-Sí, sería bueno. De las primeras trece Series del Caribe, ganamos once, en un momento donde había cubanos regados por todas partes. Creo que eso te hace más fuerte. Hará que salgan más peloteros. El mejor béisbol del mundo está en Estados Unidos, pero allí juegan los japoneses, los coreanos, los dominicanos, los venezolanos. Los cubanos tendrían que insertarse. La calidad subirá. Indiscutiblemente.

-Cuando llegaste al Yankee Stadium, ¿qué pensaste?

-A mi padre le gustaba mucho el beisbol. Yo lo llamé y le dije: “Ya firmé”. Mi padre me dijo: “Dime que fue con los Yankees”. Le dije: “Sí, fue con ellos”, y me dijo: “Ah, entonces está bien”.

Los Yankees son el equipo de Estados Unidos, como lo son Industriales en Cuba y los Gigantes de Tokio en Japón. Fue grande jugar donde jugó Babe Ruth, Lou Gherig, Joe di Maggio. Después me cambiaron para Chicago y yo me sentí mal. Jugué doce años con Pinar del Río, no estaba adaptado a eso. Pero el primer año en Chicago fue bastante bien y ya al otro… bueno, ya al otro ganamos la World Series después de 89 años.

Continuará…

 

Contreras: En contra de Cuba no juego (II y Final)

-Cuéntanos un poco de lo qué pasó en Nueva York?

-Un problema de estrategia. Cuando me cambiaron para Chicago yo tenía ocho ganados y tres perdidos, casi voy al juego de las estrellas. Quizás esperaban más de mí, pero en Chicago estuve mucho mejor. Estuve con Ozzie (Guillén). Creo que Joe Torres ha sido uno de los mejores managers que he tenido, pero de Ozzie me quedo con su chispa. Además, no hablo inglés. No hablo inglés ahora, después de diez años, y Ozzie habla español. Nos entendíamos bien.

-¿Es el mejor manager que has tenido?

-Bueno, el más grande que yo he tenido se llama Jorge Fuentes, es un sabio del beisbol.

-Tu novena ideal.

-Cátcher: Ariel Pestano. Ese es el mejor del mundo. Desgraciadamente lo dejaron fuera del Tercer Clásico.

-¿No estás de acuerdo?

-No estoy de acuerdo. Las figuras se respetan. Mi derecha para Víctor, ha hecho un trabajo increíble, pero yo llevo veinticuatro años tirando pelotas y Pestano es el cátcher de mi carrera.

-El equipo…

-En primera, Kindelán; en segunda, Pacheco; en el short, Germán Mesa; en tercera, Linares, que es el mejor de todos. No Alex Rodríguez, no otro. Linares no tiene nada que ver con nadie. Center field, Víctor Mesa; en el right, Lourdes Gourriel; y en el left, (Luis Giraldo) Casanova.

-Pitcher.

-Pedro Luis Lazo. Lázaro Valle es muy bueno, el Duque también, pero Lazo es el uno. Además, es mi hermano.

-Háblame de Lazo. Hace cuánto se conocen.

-Desde que empezamos en la Academia. A Lazo lo botaron de la EIDE porque tiraba flojo y después llegó a ser el pitcher más duro de Cuba. Fuimos compañeros de cuarto por doce años. Yo decía que dormía más con Lazo que con mi mujer. Salíamos de pase lunes y viernes, y el resto de la semana andábamos juntos. Me ayudó muchísimo.

-Y después…

-Después que yo salí no quise hablar con él. No quería que se buscara problemas, pero me mandó su teléfono y me dijo que tenía que llamarlo. Me siguió aconsejando. Lazo veía los juegos y me señalaba el codo arriba, cosas técnicas, soltar la bola un poco más abajo, en fin. Y ahora, desde que llegué, fue a buscarme, a verme.

-Tu equipo de Cuba es Pinar del Río. ¿Y de la MLB?

-He jugado con cuatro organizaciones. Los Yankees, Chicago, estuve tres meses en Colorado y luego Filadelfia. Prefiero Chicago, no solo porque haya ganado la World Series. Sino porque esa fue mi ciudad. Ese fue mi equipo, me dieron toda la confianza y allí tuve mis mejores resultados. Sí, definitivamente ese es mi equipo de las Grandes Ligas.

-Uno supone que ganar la Serie Mundial, ese momento, trae un cúmulo de imágenes, de sensaciones. ¿Apareció Cuba en tu cabeza?

-Cuando yo voy para la loma llevo a Cuba en mi corazón. Juego para mi gente, me preparo a diario para eso. La Serie Mundial ha sido, junto a la Olimpiada del 96´, lo más grande en mi carrera. Entonces recuerdo que estábamos en la parada con los aficionados de los Medias Blancas y Ozzie me pidió que hablara. Había dos millones de personas. No sabía inglés, pero la gente quería que yo hablara. Mandé un saludo a Cuba, a Pinar del Río y luego a Chicago.

-¿Cómo es la relación entre los cubanos de Grandes Ligas? ¿Cómo es la mística interna?

-Lo que nos diferencia entre nosotros es el nombre del equipo. Yo le puedo pitchear a Kendry (Morales) y aunque me dé un jonrón luego vamos a comer juntos.

-¿Qué razones te llevaron a marcharte de Cuba?

-Nunca tuve problemas, siempre me atendieron bien. Me fui por ambición deportiva. Quería probarme en el mejor beisbol, hacer carrera, intentarlo. Tiene su precio, claro. Dejé a mi familia detrás. Mi padre falleció en 2004, hice el velorio por teléfono. Estuve diez años sin entrar a mi casa, pero ya te digo, yo quería probarme.

-¿Lo pensaste mucho?

-Lo pensé bastante. Costó años, tiempo.

-¿Hasta cuándo piensas seguir activo?

-Hasta donde pueda. Esto es lo único que sé hacer. Pitchear y sembrar boniato. Cuando no pueda jugar, vengo para acá a sembrar boniato.

-¿Fuiste al Capitán San Luis?

-No fui porque Pinar estaba jugando en Mayabeque. Si hubiera play off, yo me habría quedado para verlos.

-¿Le darías entrevista a un medio cubano?

-A todo el que venga, me duele que no hayan venido. Me encanta hablar para los cubanos, si ese soy yo.

-De noche, solo, qué piensa Contreras de todo esto. De Cuba, Estados Unidos, la distancia, el exilio.

-Ahora mismo me levanto y me quedo así y me digo: “¡Wow!, estoy de regreso”. Me arrepiento, en verdad, de no haber probado antes. Llegué a Grandes Ligas con treinta y dos años. Si hubiese llegado más joven, quién sabe lo que habría hecho. Por otra parte, me siento bien conmigo. Puse un poco de mí en Pinar del Río, en Cuba. Fui a Olimpiadas, Centroamericanos, Panamericanos, Copas del Mundo, y también jugué dos Series Mundiales. Estoy tranquilo.

-¿Habrá regreso definitivo?

-Uno nunca sabe. Yo soy de aquí, esta es mi tierra. Los dominicanos terminan una temporada y regresan a su país. Todos los hacen. Pero sí, quiero volver. Esta es la casa que me hizo el viejo, mi casa, la casa de los Contreras.

 

Fuente: http://oncubamagazine.com/content/contreras-%E2%80%9Cen-contra-de-cuba-no-juego%E2%80%9D

 

“Bienvenidos a la libertad nos dijeron al montar en el avión con destino a España”,

Por favor, ayúdenme 

Me llamo Bárbara Pura Yurubi Dueñas soy uno de los familiares de los expresos políticos cubanos llegados a España en agosto del 2010, la exesposa de Marcelo Cano Rodriguez, preso del grupo de los 75, resido en Tarragona y estoy sola con mi hija, desde el 19 de febrero no recibo ayuda y no se que hacer, no hay un día que no llore desde que llegue a este país, me siento presa y desamparada, estoy enferma yo y mi hija, ahora los servicios sociales me quieren quitar a mi hija por no poderla mantener,

¿Para eso vine a este país, para que nos quiten los hijos y nos tiren a la calle? No encuentro trabajo estoy con mis problemas de salud, tengo hernias discales, fibriomialgia, espondiloartrosis y tratamiento siquiátrico, he estado hospitalizada y a nadie le ha importado, sino tengo medicamentos, ni comida para mi y para mi hija, tengo que estar pidiendo en Caritas y a conocidos para no morir de hambre y con los pocos recursos que nos han brindado desde nuestra llegada no tengo para pagar nada, ni para el colegio de mi niña dieron ayuda y ahora la niña esta con ansiedad y depresión ¡una niña!, no sale de casa y no habla con nadie, se niega a ir al colegio, yo estoy desesperada. Ojalá haya una vía para que me regresen a mi país de donde nunca tenía que haber salido, nos han tratado mal desde que llegamos por parte de las ONG y el gobierno, con casa y comida nos han mantenido en una prisión enorme. ¿De qué libertad hablamos?.

“Bienvenidos a la libertad nos dijeron al montar en el avión con destino a España”, los funcionarios del consulado español en Cuba prometieron muchas cosas como homologar los títulos universitarios de los presos y familiares, nos recibieron integrantes de los ministerios y dijeron que estaríamos protegidos y nos ayudarían a insertarnos en la sociedad española, las ONG nos aconsejaron protección internacional para residir en España y nos concedieron una residencia por 5 años, ¿para qué?, para dejarnos morir y torturarnos constantemente, desde nuestra llegada hemos sido objeto de sus manipulaciones y nos ha puesto donde han querido, vivimos peor que un perro, estos tienen más derechos que nosotros, ¿Qué será de nosotras?.

http://www.periodistas-es.org/correos-al-editor/disidentes-cubanos-abandonados-a-su-suerte-en-espana

Jóvenes y emigración: Cuba somos todos

Jóvenes y emigración: Cuba somos todos
Escrito por Mayra García Cardentey
Lunes, 08 de Agosto de 2011 12:34

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Fuera de Cuba muchos mantienen las tradiciones e idiosincrasia que los identifican como hijos de esta Isla

Algunos partieron en busca de sus sueños; muchos levantaron anclas tras el amor alejado por océanos y continentes; no pocos porque les esperaban seres queridos, entrañables, tanto como para dejar hogar y país detrás; otros, por cosas del destino, simples decisiones que se toman en momentos determinados de la vida, eligieron residir en parajes diferentes a los que le vieron nacer.

Todos, pinareños, cubanos, jóvenes… emigrantes dialogan con Guerrillero sobre el cómo dejar la Isla ha sido una de las determinaciones más difíciles de sus vidas, y cuánto aman a Cuba, a pesar de hacerlo desde distintas partes del mundo.

Emigrar: ¿ganar o perder?

El tema de las migraciones humanas es tan viejo como la propia civilización; siempre ha existido y no se circunscribe solo al continente americano, como muchos intentan ver, y menos como fenómeno particular de Cuba, Isla sitiada y solo definida, en ocasiones, por los emigrados hacia los Estados Unidos.

Mas la migración de cubanos a disímiles regiones del mundo, sigue siendo un tópico muy polémico, con diferencias de acuerdos y actitudes referentes a la política a seguir por las naciones receptoras y Cuba como país emisor.

En la Isla, durante décadas no era bien visto el ser emigrado, situación cambiante en la actualidad, cuando se define la decisión más por factores económicos y familiares, especialmente en los jóvenes.

Con el objetivo de mostrar otra imagen del emigrado, Guerrillero conversó con 15 jóvenes pinareños de diferentes sexos y razas, con un rango de edad entre 22 y 30 años, que decidieron residir de forma temporal o permanente en países como Italia, Chile, Canadá, Ecuador, España, México y Estados Unidos.

Para todos, aquellos que emigraron por reunificación familiar, carta de invitación, cuestiones de trabajo, compromisos matrimoniales, búsqueda de mejoras económicas… la postura asumida constituye una de las más controvertidas de su existencia.

“Ha sido difícil, para unos más que para otros, en dependencia de las metas y objetivos individuales, refiere Alicia. La mejor forma de describirlo es compararlo con volver a nacer.
Tienes de nuevo que aprender a hablar, escribir, leer…, alfabetizarte completamente.
Empiezas con ojos de adulto a mirar como niño. Todo es novedoso, enorme, e incluso, un poco temerario”.

Aun cuando algunos perciban la emigración como la puerta de salida a problemas de la sociedad cubana contemporánea, no es la solución perfecta que muchos intentan ver; en la Isla hay personas que no los consideran cubanos y en sus países actuales de residencia, no pasan de ser “simples inmigrantes”, la capa social “más baja”.

“Vivir lejos de Cuba es una tristeza permanente. Aunque poseo todas las comodidades materiales, me hubiera gustado tenerlas al lado de mi familia, en mi país, comenta Cristina. Un auto BMW y una casa con jacuzzi no da felicidad, aunque tengo un marido que me ama y lo amo, y dos niños que son mi vida, y que ahora pertenecen a otro país y no a Cuba”.

“Quizás por ser joven a veces se piensa que no es difícil, dice Karla, pero cuando ha pasado el tiempo, se siente una paranoia que te da deseos de regresar, solo que ya te has adaptado a otra vida, aunque no del todo”.

Otros de los encuestados por el semanario definen vivir fuera de Cuba como “un desafío para el espíritu”, “una gran nostalgia”, “una paz intranquila”, “un reto”.

Diálogos de encuentro…

Todos confiesan pensar en Cuba siempre o frecuentemente, y con asiduidad buscan informaciones sobre la Isla, o sobre amigos y familiares, desde correos electrónicos, llamadas telefónicas, medios de prensas nacionales e internacionales, y redes sociales.

“Pienso en las calles de Pinar, en la bulla de mi barrio (reparto 10 de Octubre), conversa Ariadna. Se extraña la forma de ser de las personas, la familiaridad que existe entre los amigos”.

“Añoro a la gente de mi pueblo, la camaradería de los mantuanos, las noches en que nos sentábamos un grupo de vecinos en el portal a cantar con una guitarra, algo que nunca más he hecho en Italia”, dice Luz María.

Aunque se ha estigmatizado a las personas emigrantes de la Isla, como “desertores”, lo cierto es que muchos de estos jóvenes sienten este país tan suyo como los de adentro. La gran mayoría palpita por Cuba, desde los que llevan dos años hasta 15 fuera de la nación, los que vienen una o dos veces por temporada, e incluso, quienes no han regresado nunca desde que salieron la primera vez.

“Nadie puede decir que no extraña. Desde mi propia experiencia en la cual el hecho de salir de Cuba fue una oportunidad de momento, algo que nunca había pensado ni planeado; hasta ese que estuvo años esperando poder irse. Se extraña mucho, se extraña todo, inclusive, hasta las dificultades de las que una vez nos quejamos”.

Siempre andan en busca de diálogos de encuentro que los acerque más a esta tierra, suya por derecho de nacimiento y sentir. “Cuba es la tierra de mis sueños inconclusos”, decía Tamara, a lo que otros le suman, `esta Isla es mi país de nacimiento´, `es esencia´, `Patria´.

“Hermosa, solidaria, revolucionaria, martiana, caliente, rumbera, verde, hogareña, llana, húmeda, frondosa, mestiza, heterogénea, hospitalaria, valiente, misteriosa, musical… única”, la caracterizan en sus aspectos positivos. Mientras en los negativos, resaltaron temas de índole económico y social, y algunas disyuntivas políticas.

Pero en todos los casos, persiste el interés de fórmulas de reconciliación entre quienes por diversas razones decidieron echar suerte en otros rincones del mundo y los que permanecen en la nación. A fin de cuentas, cubanos son todos, “sociables, pachangueros, humanos, ingeniosos, carismáticos, extrovertidos, inteligentes, bailadores…”, como ellos mismos definen.

Hasta los huesos, cubana…

¿A quién catalogar como cubano o no?, siempre ha sido el dilema en el complejo entramado de las migraciones. “Me siento cubana, y siempre lo seré, nadie que nace en Cuba puede desarraigarse para siempre”, plantea Tamara.

“Ese es el problema de la diáspora, se piensa que ya no somos cubanos porque no estamos pasando los mismos trabajos que los que viven en la Isla, pero no es así. Se sufre mucho, y creo que cuando envío las remesas estoy ayudando no solo a mi familia, sino a la economía que recibe ese beneficio también. Cuba es el lugar al que siempre quiero regresar, es la paz que necesito para ser feliz, para sentirme yo y bajarme de los tacones. Cuba, es mi amor”.

Para Luz María, todo es más simple, “hasta los huesos me siento cubana, como dice la canción `me muero siendo cubana´, viva donde viva, esté donde esté”.

Todos concuerdan en que vivir fuera del país no les hace menos hijos de la Isla. “¿Cubanos?, hasta la sepultura, plantea Carlos, siempre lo seremos y no creo que nadie reniegue de ello”.
Roberto se siente igual, aun cuando viva en Chile, “todos los aspectos que conforman mi persona pertenecen a Cuba, y eso es muy difícil de cambiar”.

“No se puede nacer y vivir en un lugar y de pronto sentir que perteneces a otra parte. Cuba es y siempre será nuestra madre”, agrega Ariadna.

Mientras que Cristina hace un análisis más profundo. “Sentirse o no cubano, luego de decidir vivir fuera del país, depende y varía de persona a persona. Para aquellos que salieron de niños es más fácil borrar los pocos recuerdos y asumir la nueva nacionalidad. Es la forma más cómoda de adaptarse. Ellos te responderán al oír de Cuba “mis papás son de ahí”, refiere.

“Para el joven iluso que está deslumbrado con la nueva vida, un tanto peligrosa, es `el lugar donde nació pero que ya quedó atrás´, continúa. Para otros, jóvenes y personas maduras, es no solo el lugar de los recuerdos, es `donde me hice lo que soy hoy´. Para un adulto mayor `Cuba lo sigue siendo todo´; es el tema de conversación y de discusión, es el motivo de algo y para hacer algo. Y aunque lo nieguen, significa dolor por la decisión tomada”.

Cuba somos todos…

Ser cubano no admite fronteras físicas ni psicológicas. Amar a Cuba, tenerla como Patria no necesita de un espacio geográfico. El hogar, la nación se lleva con uno, aun cuando no se esté en ella. Prueba de esto, son nuestros entrevistados.

Son cubanos cuando les enseñan a sus hijos a hablar español, cuando les muestran las tradiciones de su país, cuando realizan ese eterno periplo de regreso de vez en vez. Son cubanos, y mucho, cuando sienten de cerca la nación y desean el encuentro.

La emigración no es un viaje de partida, cuando la veamos como de ida y vuelta, como refería el intelectual cubano Eusebio Leal, podremos reconciliar relaciones por décadas tensas y en beneficio de la propia nación. Vamos en contra de esencias martianas, cuando segregamos por la elección de residir fuera de la Isla. “Patria es humanidad”, diría el Apóstol.

En nosotros, principalmente los jóvenes, como constructores actuales de la Revolución, está la oportunidad de comenzar el proceso de normalización de las relaciones entre el pueblo cubano que vive dentro y fuera de Cuba… después de todo, es el mismo pueblo.

No se puede limitar la identidad porque se han escogido caminos diferentes y se ama a Cuba desde variadas maneras… y desde todos los rincones del mundo. Lo resume Carlos… “nadie me puede quitar a Cuba, Cuba es mi vida. Yo soy Cuba. Cuba soy yo”.

Nota: Los nombres empleados no son reales por decisión de los entrevistados.

Fuente: Periódico cubano “Guerrillero

Cubanos por el mundo: ¿Emigrados o exiliados?

Miguel Fernández, periodista cubano residente en Miami – Cubainformación.-

Hace poco leía un reciente artículo de Fernando Ravsberg, corresponsal en La Habana de BBC, acerca de la forma en que se manipula la condición migratoria de una mayoría abrumadora de cubanos, por los grandes medios de comunicación y por esa minoría que se hace reconocer como “exilio histórico de Miami”, sostenedores inveterados de cuánto proyecto exista para aniquilar todo vestigio de la Revolución cubana y sus seguidores.

El texto de Ravsberg, titulado Cuba: los emigrantes regresan, apunta hacia el candente tema que se debate entre las dos orillas, sobre la calificación migratoria que defienden unos y otros, cuando de la diáspora cubana se trata. Pero se queda en las aristas. El debate está en si esa comunidad es realmente exiliada, o sencillamente son emigrantes como cualquier otro hijo de buen vecino.

Para el comentarista de la BBC, resulta curioso -siguiendo las pautas de lo que repiten los medios de comunicación que ejercen presión de oficio contra Cuba- que muchos de los cubanos que se “exilian” en Estados Unidos y otros países, porque supuestamente se les persigue por sus “ideas políticas”, visitan la isla con frecuencia.

En su artículo, Ravsberg señala que la cifra de cubanos emigrados que visitan Cuba cada año creció de 35 mil en 1994, a casi 150 mil en el año 2000, cifra ofrecida por José Cabañas, director de la Cancillería cubana para la atención de los emigrados. A punto de terminar el 2011, se calcula que más de 400 mil cubanos emigrados en Estados Unidos han visitado la Isla en los últimos doce meses.

El 90% de los visitantes llegan de Estados Unidos, especialmente de Miami, donde está la comunidad emigrada cubana más numerosa, apunta el corresponsal de BBC. La cifra podría llegar a los cientos de miles, si se tiene en cuenta que no siempre son las mismas personas las que llegan cada año. Tan es así que ya funcionan casi 30 vuelos semanales entre La Habana y Miami. “Esto es un claro mentís para aquellos que hablan de una supuesta persecución política”, afirmó Cabañas a la BBC.

En Miami, los peores detractores del gobierno de la Habana siguen considerando que la comunidad asentada en el sur de la Florida –con extensión al resto del mundo- es “exiliada y perseguida por el sistema comunista”, lo que les justifica hacer uso, en primer lugar, de la llamada Ley de Ajuste Cubano, una exclusiva y discriminatoria ley aprobada por el Congreso norteamericano en 1966 y que da prioridades migratorias excepcionales a los recién llegados de la isla caribeña, y mantener su intolerancia a cualquier reacomodo de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Este minoritario grupo de “exiliados históricos”, -fundamentalmente representantes y descendientes de la derrocada dictadura de Fulgencio Batista en 1959- pero con un tremendo poder económico y político en Miami, y representados en las más altas instancias gubernamentales norteamericanas, desconoce a ultranza, la condición de emigrantes económicos de una gran cantidad de cubanos que desde 1980, cambiaron los colores políticos del anticastrismo monolítico hasta ese momento impuesto en los corrillos de la Calle 8.

Su persistente beligerancia, sea desde la verborrea radial y televisiva o desde el accionar terrorista de varias agrupaciones extremistas, les impone no reconocer que existen más de dos terceras partes de emigrados económicos, en el contexto de una comunidad que no logra conseguir una convivencia natural con su tierra de origen.

Los que quieren imponer la categoría de “exiliados” a la gran mayoría, son los mismos que hoy se convierten en detractores de las cosméticas políticas conciliadoras adoptadas por la administración del presidente estadounidense Barack Obama, y que piden a gritos, en la voz de sus representantes derechistas cubano-americanos en el Congreso y el Senado. De ahí que la batalla política de Ileana Ros-Lethinen, David Rivera, Albio Siles y Mario Díaz-Balart, en la Cámara de Representantes, y Marcos Rubio y Bob Menéndez en el Senado, esté dirigida más a recrudecer los odios hacia la Isla, que a representar a sus electores norteamericanos.

Ni siquiera los desconocidos “líderes de la resistencia interna” que como entes aislados tratan de darse a conocer dentro de Cuba, voceros de grupos de “derechos humanos” o los controversiales “periodistas independientes” escapan a estas clasificaciones. Cuando logran salir de Cuba, en su inmensa mayoría, pasan a una suerte de olvido político y terminan inmersos en la maquinaria que produce dinero y bienes de consumo, y dejan a un lado sus afanes politiqueros, muchas veces dictados desde las oficinas de la “resistencia externa” de los intransigentes del exilio de Miami, para darse su viajecito a Cuba en la primera oportunidad.

Pero la realidad es otra, aunque estos señores que deambulan los pasillos del Capitolio en Washington no quieran reconocerlo, la mayoría de los cubanos residentes en Estados Unidos se opone a que se restrinjan sus derechos ciudadanos, y a que se les siga imponiendo participar como fichas de una “guerra ideológica” que sin lugar a dudas, deja muy buenos dividendos a los cabecillas de la ultraderecha que pide ahogar en sangre cualquier intento de acercamiento a la Isla.

Ravsberg toca la punta de un iceberg que tiene medio siglo de estar sumergido, pero que alguna vez habrá que poner a flote. Cuba, al margen de sus peores enemigos, -los de afuera que ganan, y los de adentro que cobran-, necesita mucho de todos sus ciudadanos, estén en La Habana, en New York o en Madrid, para crecer y avanzar como nación soberana.

Quiero cerrar citando a Ravsberg cuando afirma que “sin dudas, los cubanos son un pueblo original, violan las mismas leyes que promovieron en los Estados Unidos y se han convertido en los únicos exiliados del mundo que pasan sus vacaciones en el país que los persigue”. Esta reflexión del periodista argentino nos ayudará a encontrar la respuesta: Los cubanos que desandan el mundo son realmente, ¿emigrados o exiliados?